Alberto Sabaté tiene 68 años, es jubilado y vive en barrio Hipódromo de La Plata. Para él, días atrás culminó y ganó una batalla personal: dejó atrás un cáncer pulmonar y la parte más fuerte del tratamiento le tocó afrontarla con varias jornadas dentro del hospital Rossi, pero en coincidencia con el contexto de la pandemia.

“En marzo del 2019 me di la vacuna antigripal como cualquier jubilado. Es habitual que muchas veces posterior a la dosis puedas tener algunos síntomas como tos o fiebre en días siguientes. En mi caso fue así, pero la tos me siguió durante dos meses”, contó Alberto, en diálogo con EL DIA.

“Consulté con el médico y empecé una etapa de estudios. Primero fue tomografía, luego siguió con una broncoscopia rígida y no aparecía nada”, agregó.

Al no haber resultados concretos, la etapa de estudios se extendió a lo largo de todo el año pasado hasta que en diciembre vino el cimbronazo inesperado. “Fui a ver un reconocido neumonólogo de La Plata. Como las molestias y los síntomas continuaban, posteriormente me hicieron un estudio de mediastinoscopia -es un procedimiento quirúrgico que se realiza para examinar el mediastino-“, sumó.

“El diagnóstico fue contundente: Andá a ver a un oncólogo porque tenés cáncer de pulmón”, le dijo el especialista. “Eran dos tumores, uno de 65 milímetros y otro de 35, gigantes”.

“Por un lado despejé una duda que me había acompañado varios meses, pero por otro temía por como afrontar un tratamiento de cáncer a los 68 años. A mediados del mes de febrero de este año acudí al Servicio de Oncología del Hospital Rossi de La Plata. Me recibieron muy bien, analizaron detenidamente mis estudios y me pusieron fecha para el mes siguiente para empezar un tratamiento”, sumó.

Justamente ese mes posterior era marzo y coincidió con el comienzo de la pandemia en el país e internarse en un centro médico sumaba otros riesgos a los ya existentes de un enfermo de cáncer.

“En marzo comenzamos con el tratamiento de quimioterapia. Eran tres sesiones semanales y luego 21 días de descanso. Así fue desde marzo a agosto, con un total de 18 sesiones más unos días de internación”, contó Alberto. “Por suerte -lo digo así- en mi caso la quimio solo me provocó la caída del pelo, que tampoco me queda tanto”, agregó entre risas.

“Convivir con el avance de la pandemia sí era bravo. Era inevitable, pero adentro escuchaba cómo padecían los profesionales y cómo sufrían cuando se enteraban que un colega se contagiaba”, rememoró ya con otro tono. 

“La atención fue de primera y mucho más en este contexto de coronavirus con lo que están viviendo los médicos. No soy quien para medir la capacidad de ellos, pero sí puedo decir el corazón que tuvieron para contenerme a mí y a otros pacientes”.

“Lo que hacen humanamente es algo muy grande. Quiero agradecer al doctor Jorge Burré (responsable del área de oncología, el doctor González y la doctora Salvia por como se portaron conmigo. Y el cariño y el trato de Claudia y Alejandro, los enfermeros”, cerró.

 

Fuente: Diario EL DIA

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