En el marco de la pandemia del coronavirus, la Ciudad de Buenos Aires creó un nuevo protocolo sanitario para permitir las visitas a residencias de adultos mayores. Si bien está vigente desde el lunes pasado, cada establecimiento podrá comenzar a aplicarlo de acuerdo a su situación particular y una vez que tenga la autorización emitida por el Ministerio de Salud porteño.

Algunas instituciones ya fueron autorizadas y ayer permitieron visitas por el Día de la Madre. Fuentes del gobierno porteño le confirmaron a Clarín que hasta el sábado recibieron 135 solicitudes, de las cuales 98 fueron aceptadas, mientras que 16 requieren ajustar alguna medida (están en proceso) e incluso algunas serán visitadas en estas horas para analizar si encuadran en el protocolo.

“El protocolo no quiere decir que están habilitadas las visitas porque cada institución tiene que adecuarse al mismo. Nosotros como autoridad sanitaria debemos supervisar que se cumpla con todo y otorgar el permiso”, explica a Clarín Paula Zingoni, directora general de Planificación Operativa y quien desde hace 8 meses está trabajando con residencias de adultos mayores y familias de residentes para adecuar las visitas en pandemia.

“Todo esto parece bastante complejo pero es ágil, porque se venía trabajando con las instituciones”, cuenta. Los geriátricos y residencias de adultos mayores, que son un total de 483 en la Ciudad, fueron foco de las políticas sanitarias desde el comienzo de la pandemia local, cuando se detectaron contagios masivos y, posteriormente, se determinó la metodología de testeos rápidos, preventivos y sistemáticos a todo el personal de estos establecimientos y traslados generales ante la presencia de casos positivos.

El objetivo del documento es restablecer los vínculos entre las personas que residen en geriátricos y sus familias o seres queridos.

El protocolo, paso por paso

Para poder comenzar a aplicar un régimen de visitas, las instituciones deben acreditar 14 días sin ningún caso confirmado de COVID-19. Si cumplen con ese requisito, el primer paso es acondicionar el lugar de acuerdo a las pautas establecidas en el protocolo y solicitar el permiso a la Unidad Ejecutora de Registro y Regulación de Establecimientos Geriátricos, dependiente del Ministerio de Salud de la Ciudad.

El segundo requerimiento es que deben garantizar que las visitas sean en “espacios adaptados, abiertos o cerrados con buena ventilación, de acuerdo a las posibilidades edilicias de cada residencia”.

Como figura en el resto de los protocolos por coronavirus que habilitó la Ciudad, como el del servicio doméstico, se explicita que “en todo momento deben cumplirse las medidas de bioseguridad -uso de tapabocas y alcohol en gel- distanciamiento y el correcto uso de los elementos de protección personal indicados para cada caso”.

En todos los casos, las visitas serán programadas con anticipación, tendrán una duración máxima de 30 minutos y no podrán ser de más de una persona por residente por turno. Deberán estar espaciadas por un lapso de media hora para realizar la desinfección del espacio.

Previo al ingreso de los familiares, se les tomará la fiebre y deberán llenar un formulario con carácter de declaración jurada en el que establezcan que se encuentran aptos para llevar adelante el acompañamiento, que no presentan síntomas compatibles con coronavirus y que no tuvieron “contacto estrecho” con un caso recientemente confirmado. Además, se le brindarán elementos de higiene de manos y de protección personal.

Si se detecta un nuevo caso sospechoso o confirmado de COVID-19, las autoridades del geriátrico deberán informarlo de manera inmediata, poner en marcha los protocolos sanitarios y suspender todas las visitas hasta que se regularice la situación y sea seguro retomarlas.

A la vez, es un protocolo “acompañado”. Representantes del Ministerio de Salud porteño realizarán una visita al lugar para supervisar que se encuadre en la normativa vigente. En caso de que se realice una evaluación favorable, se otorgará una autorización escrita. Si, por el contrario, se encuentran incumplimientos, se realizará una consejería (una suerte de acta) para que puedan adecuar el espacio y volver a iniciar el trámite.

Asimismo, se destaca la importancia de sostener las comunicaciones vía telefónica y las videollamadas como alternativas complementarias a las visitas presenciales.

En ese marco, el Ministerio de Salud desarrolló protocolos especiales de acción, prevención y manejo de casos sospechosos de coronavirus para estas instituciones.

De acuerdo a lo establecido en los protocolos vigentes, cuando se encuentra un caso confirmado de coronavirus, es derivado según su cobertura médica y necesidades particulares de atención. A continuación, se le realiza el PCR a todos los residentes y trabajadores de la institución de manera preventiva, con el objetivo de detectar casos de manera temprana, brindarles la atención médica que necesiten, y resguardarlos, para minimizar los riesgos de contagio. Luego, se actúa según los resultados con tres caminos posibles:

● Positivos asintomáticos: el adulto mayor puede permanecer alojado en la residencia siempre que no presente ningún síntoma compatible con el virus, el criterio médico lo indique, la institución cumpla con los requisitos necesarios (condiciones estructurales suficientes, control clínico adecuado y proceso de derivación urgente) y la familia brinde su consentimiento por medio de una declaración jurada. Si presenta síntomas deberá ser trasladado.

● Positivos sintomáticos: se deriva al paciente a un hospital según su cobertura médica y necesidades particulares de atención para que reciba los cuidados necesarios ● Negativos: pueden permanecer en la institución.

Hasta el momento, se realizaron 19.626 test PCR en geriátricos, con se 4.932 casos confirmados de los cuales el 78% (3.850) se recuperaron y 766 personas fallecieron.

 

Fuente: Clarín

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