Con la preocupación latente sobre el ingreso al país de la variante Delta del coronavirus, y su posterior circulación comunitaria, la Ciudad de Buenos Aires avanzó en estas últimas semanas con la vacunación de los adultos mayores que viven en residencias​ y casi el 100% recibió las dos dosis. También trabajó en la inoculación del personal que asiste a este colectivo de vecinos y vecinas que el año pasado sufrió contagios masivos y decenas de muertes.

Según datos oficiales, en la Ciudad hay 16.542 adultos mayores que residen en 498 geriátricos. Y son 16.479 los que ya cuentan ya con segundas dosis. Casi el 100%. Además, se vacunó y se completó el esquema del 90% de los trabajadores de las residencias (7.319 ya tienen aplicadas segundas dosis).

Las residencias geriátricas fueron muy golpeadas por la pandemia. El año pasado, algunas tuvieron que ser evacuadas por contagios masivos. Foto Germán García Adrasti

Las residencias geriátricas fueron muy golpeadas por la pandemia. El año pasado, algunas tuvieron que ser evacuadas por contagios masivos. Foto Germán García Adrasti

En diálogo con Clarín, la directora de Planificación Operativa del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Paula Zingoni, explicó que las personas que quedan sin vacunar responden a diferentes circunstancias. Por ejemplo, se aplicaron la antigripal, estan cursando coronavirus y tienen que esperar, o se encuentran internados con otras dolencias. También hay familias que no autorizan la vacunación.

“Por supuesto, en las residencias continúan los protocolos y se realiza un seguimiento de los casos positivos. Además, se llevan a cabo los testeos de todos los contactos estrechos. Pero con las segundas dosis aplicadas bajaron las derivaciones y vemos que aquellos que dan positivo son asintomáticos o cursan la enfermedad de manera muy leve“, contó Zingoni.

Y agregó: “Esto es muy importante, porque nos permite abocarnos a pensar un protocolo que permita más movilidad a los adultos mayores que viven en residencias“.

Abrazos a través de un plástico en una residencia geriátrica de Valencia, España. Foto de archivo / EFE/Biel Aliño

Abrazos a través de un plástico en una residencia geriátrica de Valencia, España. Foto de archivo / EFE/Biel Aliño

Es así que en estos días, trabajan en los cambios de protocolos para esta población. “Vamos a permitir que puedan salir aquellas personas que ya tienen las segundas dosis aplicadas y que hayan pasado al menos tres semanas desde la inoculación completa”, anunció Zingoni.

En rigor, no es que hayan tenido prohibidas las salidas, pero el reingreso requiere un aislamiento que hace muy compleja la dinámica en el interior de las residencias. Básicamente, porque los residentes que salen al volver deben permanecer aislados debido al riesgo que implican para el resto de los adultos mayores.

“Estamos aliviados, todos tenemos las segundas dosis aplicadas. Tanto los residentes como los trabajadores. Todos con AstraZeneca y casi no tuvimos efectos secundarios”, contó a Clarín Norma Ghio, geriatra y directora médica de Casa del Sol, una residencia ubicada en el barrio de Almagro.

Completar la vacunación de los residentes de los geriátricos con dos dosis logró que quienes se contagian de Covid tengan cuadros leves o sean asintomáticos. Foto Mauricio Nievas

Completar la vacunación de los residentes de los geriátricos con dos dosis logró que quienes se contagian de Covid tengan cuadros leves o sean asintomáticos. Foto Mauricio Nievas

Por supuesto, pese a haber logrado cerrar el esquema de vacunación, no se descuidan. “Nuestro personal se encuentra extenuado. Cuesta mucho reponernos y encontrar las fuerzas suficientes para seguir. La demanda de atención de nuestros pacientes es impresionante”, dijo Ghio.

Pero la capacidad de resiliencia de los adultos mayores compensa un poco el trabajo diario: “Tienen una capacidad de adaptación enorme. Es verdad que debieron reducir muchas actividades, como los talleres, pero aprovechan muy conscientemente las visitas familiares. Se realizan con protocolos estrictos, por poco tiempo, pero les hacen muy bien”, afirmó Ghio.

Quizás a las familias les cuesta más atravesar la situación: “Es muy común ver a los padres con una sonrisa de oreja a oreja y a los hijos llorando de tristeza“, describió.

El licenciado en Psicología y Psicogerontología Blas Rimmaudo, director médico del Grupo Montalto -con 9 geriátricos en la Ciudad- contó también que en estos establecimientos todos se encuentran vacunados con segundas dosis. Los residentes recibieron AstraZeneca y los trabajadores, Sputnik V.

“Como estrategia, nosotros al principio de esta pandemia organizamos que la gente se quede diez días seguidos trabajando en las residencias. Fue la manera de cortar los contagios y realmente funcionó. Ahora, con los trabajadores vacunados, dimos la opción de volver a los 8 horas de trabajo y volvimos a tener algunos contagios. Pero sucede que, debido a la vacunación, la transmisión bajó mucho y ninguno de los contagiados, todos trabajadores, tuvo complicaciones de salud”, explicó Rimmaudo.

Aunque lamentó_ “La segunda vacuna fue una noticia bárbara pero el estado de ánimo en general está complicado. Está esa sensación de que la pandemia no termina. Y ahora, nos estamos preparando para enfrentar lo que supone esta variante Delta”.

Fuente: Clarín

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