Vuelven las visitas presenciales a las residencias geriátricas

Vuelven las visitas presenciales a las residencias geriátricas

El gobernador bonaerense Axel Kicillof anunció que, a partir de mañana, se habilitan oficialmente las visitas a los geriátricos y hogares de residencia de personas mayores de la provincia de Buenos Aires, siempre y cuando sus residentes y trabajadores “estén completamente vacunados”, en el marco de las medidas sanitarias por la pandemia de coronavirus.

“Desde mañana, habilitamos nuevamente las visitas para los residentes en geriátricos de toda la provincia”, dijo hoy el mandatario durante una conferencia de prensa que encabezó en la Casa de Gobierno, en La Plata.

Allí especificó que las visitas podrán llevarse a cabo en todas las residencias en que la totalidad de los adultos mayores y trabajadores “estén vacunados”.

Fuentes del Ministerio de Salud precisaron que en territorio bonaerense hay aproximadamente mil geriátricos habilitados y recordaron que desde el comienzo de la pandemia de coronavirus se habían prohibido las visitas para evitar contagios. 

Se especificó que en ese tipo de hogares “ya están todos los residentes, médicos, enfermeros y resto del personal vacunados”.

La inmunización en geriátricos y residencias de larga estadía bonaerenses comenzó el 30 de enero.

LA SITUACIÓN EN LA PLATA

Aunque algunos hogares y residencias de La Plata, como Meridiano y la Clínica de la Mujer, hace algunas semanas que comenzaron a recibir a familiares de residentes, lo cierto es que según aseguraron esperan una reunión, este jueves, con la Cámara de Hogares y Centros de Día de la Provincia de Buenos Aires para pautar los pasos a seguir para prevenir una posible nueva ola de contagios.

Vacuna contra el COVID, “la luz al final del túnel” para los mayores

Vacuna contra el COVID, “la luz al final del túnel” para los mayores

Desde el inicio de la pandemia por COVID-19 se supo que los adultos mayores eran uno de los grupos de riesgo que más sufriría los efectos de la enfermedad. Son los que tienen más posibilidades de desarrollar un cuadro grave, y quienes engrosaron las cifras de fallecidos en casi todos los países del mundo.

Por eso fueron los primeros en comenzar a protegerse con las vacunas autorizadas de emergencia, luego del personal de salud.

A un año y medio del comienzo de la pandemia, la segunda ola en la Argentina encontró a la mayoría de ellos inmunizados al menos con una dosis de las vacunas disponibles en el país.

“No sé cuándo voy a recibir la segunda dosis, pero cuando recibí la primera, sentí que me sacaba un gran peso de encima. Empiezo a ver la luz al final del túnel”. El testimonio corresponde a una mujer de 68 años habitante de la Capital Federal, pero resume los sentimientos y sensaciones de una generación que durante un año no abandonó sus hogares, y cuando lo hicieron fue con extremos cuidados para evitar poner su salud en riesgo.

“Como antes, la vida no va a ser, el encierro me quitó vitalidad. Yo perdí personas y espacios. Pero, más allá de los obstáculos, ahora siento que empieza una etapa nueva. Después de un año congelados, volvemos a vivir y no es poco”, aseguró un hombre de 77 años que vive en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

Es que según un estudio de la Consultora Ethnos Strategy y de la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, la llegada de la vacuna generó un impacto positivo en las emociones y reafirmó el deseo de vivir de la población de más de 60 años.

“Emergen diferentes, con mucho tiempo para pensar y verse obligados a incorporar herramientas tecnológicas hizo que muchos adultos mayores estén saliendo nuevamente al mundo transformados y con algunos aprendizajes elaborado”, aseguraron desde la consultora que analizaron 500 casos de hombres y mujeres de entre 55 y 75 años del AMBA (65% de ellos vacunados con una dosis, 17% con ambas y 18% esperando turno).

A medida que la población de adultos mayores accede a la primera dosis de la vacuna, para un alto porcentaje (83% de los entrevistados que reciben la primera dosis de la vacuna), ese pinchazo después de tantos meses de encierro y temores, fue las veces de un punto de inflexión a partir del cual predomina la sensación de un nuevo comienzo, de la llegada de una nueva etapa, otra oportunidad.

Durante la primera semana de mayo 2021, la la consultora junto con la la cátedra “Salud del Adulto Mayor” a cargo del Profesor titular Diego Bernardini, perteneciente a la de la Escuela de Medicina de Mar del Plata, realizó una encuesta con conclusiones auspiciosas para el segmento de mayores de 50. “Hace un año los adultos mayores estaban en el centro de las conversaciones debido a su vulnerabilidad extrema versus otros grupos etarios -analizaron-. Se hablaba de cómo era necesario que no tuvieran contacto con nadie y con horror se veían casos de contagios masivos en geriátricos. Todos debíamos cuidarnos pero ellos representaban la fragilidad por antonomasia”.

De hecho gran parte de los cuidados a los que se invitaba a los sub 60 eran para proteger a los adultos mayores y quienes no estaban en ese rango etario tenían una sensación de falsa seguridad.

Hoy, del estudio se desprenden conclusiones que animan a estar más del lado de un humor social de optimismo que del pesimismo reinante para los mayores de 60 durante 2020. La posibilidad de vacunarse apareció como una revancha luego de un año de haber padecido vulnerabilidad y aislamiento. Este segmento lo siente como un reencuentro con la vida luego de un letargo. Las redes sociales inundadas de selfies que registran a adultos mayores en el momento de recibir la vacuna y los mensajes llenos de alegría que les siguen dan cuenta de un fenómeno: este grupo, una vez más, exhibe su resiliencia y elige sentir ilusión y volver a proyectar, algo que al resto de la población, sin tener claro cuando se vacunará y con menos experiencia de vida, le cuesta hacer.

“Uno de los grandes temores de esta etapa es el miedo a quedar en un lugar de dependencia y durante 2020 eso fue exactamente lo que le sucedió a los adultos mayores: la idea de que ser viejo es ser frágil y vulnerable fue legitimada”, observó Flora Proverbio, una de las socias fundadoras de Ethnos Strategy.

Camila Naveira, es la otra socia, y señaló que “este colectivo perdió la identidad y la individualidad, todos quedaron englobados en la marginalidad del aislamiento. Fue un año muy duro para ellos pero también de mucha resiliencia. Es en contraste con esta dimensión emocional de lo que significó para ellos la pandemia que la primera dosis es recibida con entusiasmo y les imprime una nueva sensación de empoderamiento para vivir en libertad los años que quedan”.

Algunos resultados del estudio

– Ante la posibilidad de vacunarse, un 42% afirmó sentir alegría e ilusión y querer hacer planes y reconectar con personas que aprecia. Y un 43% siente alivio y que todavía falta mucho pero ya pasó lo peor.

– Un 83% está muy de acuerdo/algo de acuerdo con la siguiente afirmación: “La posibilidad de vacunarme me devuelve la libertad y me permite reconectar con mi vitalidad”.

– Al preguntarles sobre qué actividades desean más recuperar a partir del avance de la vacunación, los resultados arrojaron que el 79% anhelaba las reuniones familiares, el 75% los encuentros con amigos, el 50% la actividad cultural, el 45% sus proyectos culturales, emprendimientos y hobbies, y el 40% extrañaba la actividad física.

Asimismo, un 87% dijo estar muy de acuerdo o algo de acuerdo con la idea de que “ante la posibilidad de vacunarme vivo la segunda ola de la pandemia con menos angustia que la anterior”, en tanto un 90% está muy de acuerdo/algo de acuerdo con la siguiente afirmación: “El año que pasamos aislados me hizo valorar más el hecho de estar vivo/a , ahora tengo más ganas de disfrutar la vida”.

Y mientras un 79% se sintió identificado con la afirmación “durante el 2020 a los adultos mayores nos hicieron sentir frágiles y vulnerables. Ese trato me atemorizó y angustió”, para un 82% de los encuestados la posibilidad de vacunarse les devolvió la libertad y permite reconectar con su vitalidad.

Finalmente, un 86% asumió que durante la pandemia mejoró su relación con la tecnología y gracias a eso se siente más integrado/a al mundo de hoy.

Riesgos y beneficios en la balanza

Los entrevistados declararon entender que las vacunas fueron aprobadas “a las apuradas” producto de lo dramático del contexto. Pero con el advenimiento de la segunda ola algunos que en principio no querían vacunarse ahora cambiaron de idea.

Un porcentaje de los entrevistados dijo conocer los posibles riesgos, pero sienten que “vale la pena”. El contraste entre pensarse vacunado, con la posibilidad de retomar una cierta normalidad versus el permanecer otro año aislado fue el razonamiento que terminó de convencer a muchos de quienes dudaron en un principio. “Claramente las ganas de vivir y estar conectado con la vida, son muy importantes”, analizaron desde la consultora.

Fuente:
Infobae

Alberto Fernández: “Casi el 90% de los adultos mayores fue vacunado”

Alberto Fernández: “Casi el 90% de los adultos mayores fue vacunado”

El presidente Alberto Fernández afirmó ayer que “casi el 90% de los adultos mayores” recibió la vacuna contra el coronavirus y destacó que la semana pasada la Argentina “fue el país que más gente vacunó”.

“Hay 5 millones de adultos mayores que ya recibieron las dos dosis”, subrayó el Presidente al encabezar el acto lanzamiento del Programa Conectar Igualdad Ushuaia, a través de una videoconferencia desde el Museo del Bicentenario de Casa de Gobierno.

Durante ese acto, el mandatario consideró además “muy necesario” encarar el problema de la “soledad” y de la vivienda de los adultos mayores, y remarcó que su Gobierno tiene una concepción de una “sociedad que a todos ampara”, a diferencia de otros que “tienen la lógica del descarte”.

CABA: casi el 100% de los residentes geriátricos tienen las dos dosis

CABA: casi el 100% de los residentes geriátricos tienen las dos dosis

Con la preocupación latente sobre el ingreso al país de la variante Delta del coronavirus, y su posterior circulación comunitaria, la Ciudad de Buenos Aires avanzó en estas últimas semanas con la vacunación de los adultos mayores que viven en residencias​ y casi el 100% recibió las dos dosis. También trabajó en la inoculación del personal que asiste a este colectivo de vecinos y vecinas que el año pasado sufrió contagios masivos y decenas de muertes.

Según datos oficiales, en la Ciudad hay 16.542 adultos mayores que residen en 498 geriátricos. Y son 16.479 los que ya cuentan ya con segundas dosis. Casi el 100%. Además, se vacunó y se completó el esquema del 90% de los trabajadores de las residencias (7.319 ya tienen aplicadas segundas dosis).

Las residencias geriátricas fueron muy golpeadas por la pandemia. El año pasado, algunas tuvieron que ser evacuadas por contagios masivos. Foto Germán García Adrasti

Las residencias geriátricas fueron muy golpeadas por la pandemia. El año pasado, algunas tuvieron que ser evacuadas por contagios masivos. Foto Germán García Adrasti

En diálogo con Clarín, la directora de Planificación Operativa del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, Paula Zingoni, explicó que las personas que quedan sin vacunar responden a diferentes circunstancias. Por ejemplo, se aplicaron la antigripal, estan cursando coronavirus y tienen que esperar, o se encuentran internados con otras dolencias. También hay familias que no autorizan la vacunación.

“Por supuesto, en las residencias continúan los protocolos y se realiza un seguimiento de los casos positivos. Además, se llevan a cabo los testeos de todos los contactos estrechos. Pero con las segundas dosis aplicadas bajaron las derivaciones y vemos que aquellos que dan positivo son asintomáticos o cursan la enfermedad de manera muy leve“, contó Zingoni.

Y agregó: “Esto es muy importante, porque nos permite abocarnos a pensar un protocolo que permita más movilidad a los adultos mayores que viven en residencias“.

Abrazos a través de un plástico en una residencia geriátrica de Valencia, España. Foto de archivo / EFE/Biel Aliño

Abrazos a través de un plástico en una residencia geriátrica de Valencia, España. Foto de archivo / EFE/Biel Aliño

Es así que en estos días, trabajan en los cambios de protocolos para esta población. “Vamos a permitir que puedan salir aquellas personas que ya tienen las segundas dosis aplicadas y que hayan pasado al menos tres semanas desde la inoculación completa”, anunció Zingoni.

En rigor, no es que hayan tenido prohibidas las salidas, pero el reingreso requiere un aislamiento que hace muy compleja la dinámica en el interior de las residencias. Básicamente, porque los residentes que salen al volver deben permanecer aislados debido al riesgo que implican para el resto de los adultos mayores.

“Estamos aliviados, todos tenemos las segundas dosis aplicadas. Tanto los residentes como los trabajadores. Todos con AstraZeneca y casi no tuvimos efectos secundarios”, contó a Clarín Norma Ghio, geriatra y directora médica de Casa del Sol, una residencia ubicada en el barrio de Almagro.

Completar la vacunación de los residentes de los geriátricos con dos dosis logró que quienes se contagian de Covid tengan cuadros leves o sean asintomáticos. Foto Mauricio Nievas

Completar la vacunación de los residentes de los geriátricos con dos dosis logró que quienes se contagian de Covid tengan cuadros leves o sean asintomáticos. Foto Mauricio Nievas

Por supuesto, pese a haber logrado cerrar el esquema de vacunación, no se descuidan. “Nuestro personal se encuentra extenuado. Cuesta mucho reponernos y encontrar las fuerzas suficientes para seguir. La demanda de atención de nuestros pacientes es impresionante”, dijo Ghio.

Pero la capacidad de resiliencia de los adultos mayores compensa un poco el trabajo diario: “Tienen una capacidad de adaptación enorme. Es verdad que debieron reducir muchas actividades, como los talleres, pero aprovechan muy conscientemente las visitas familiares. Se realizan con protocolos estrictos, por poco tiempo, pero les hacen muy bien”, afirmó Ghio.

Quizás a las familias les cuesta más atravesar la situación: “Es muy común ver a los padres con una sonrisa de oreja a oreja y a los hijos llorando de tristeza“, describió.

El licenciado en Psicología y Psicogerontología Blas Rimmaudo, director médico del Grupo Montalto -con 9 geriátricos en la Ciudad- contó también que en estos establecimientos todos se encuentran vacunados con segundas dosis. Los residentes recibieron AstraZeneca y los trabajadores, Sputnik V.

“Como estrategia, nosotros al principio de esta pandemia organizamos que la gente se quede diez días seguidos trabajando en las residencias. Fue la manera de cortar los contagios y realmente funcionó. Ahora, con los trabajadores vacunados, dimos la opción de volver a los 8 horas de trabajo y volvimos a tener algunos contagios. Pero sucede que, debido a la vacunación, la transmisión bajó mucho y ninguno de los contagiados, todos trabajadores, tuvo complicaciones de salud”, explicó Rimmaudo.

Aunque lamentó_ “La segunda vacuna fue una noticia bárbara pero el estado de ánimo en general está complicado. Está esa sensación de que la pandemia no termina. Y ahora, nos estamos preparando para enfrentar lo que supone esta variante Delta”.

Fuente: Clarín

“No conseguíamos la autorización de los familiares para vacunar”

“No conseguíamos la autorización de los familiares para vacunar”

Fernando Yañez, presbítero y responsable del geriátrico de la ciudad mendocina de San Rafael que fue intervenido tras la muerte de catorce adultos mayores por coronavirus, aseguró que los residentes no habían recibido la vacuna “porque sus familiares no lo habían autorizado”.

“Ninguno estaba vacunado contra el Covid, no conseguíamos la autorización de los familiares. Una vez que se obtuvo esas autorizaciones, se enviaron las listas, nos llegaron las vacunas y ese día comenzó el brote. Ahí se nos dijo que no los vacunáramos porque era peor”, relató Yañez a la prensa mendocina.

Ayer, el Ministerio de Salud de Mendoza intervino la residencia de adultos mayores ubicada en la localidad de Monte Comán, en San Rafael, tras un brote de coronavirus que produjo la muerte de 14 internados en los últimos veinte días, mientras se investiga la recepción de vacunas y el estado de salud de los demás residentes.

El Ministerio de Salud informó que se trata de la “fundación Hogar de Jóvenes San Luis Gonzaga, a cargo del presbítero Fernando Yañez, que cuenta con habilitación municipal” y funciona como una institución para adultos mayores.

Según Yañez, desde el hogar consultaron a los familiares para preguntarles si querían internarlos “y ellos nos dijeron que no, que los atendiéramos aquí en el hogar, que no tenían cómo atenderlos en los hospitales”.

El subsecretario de Salud, Oscar Sagas, coincidió hoy con los dichos del presbítero e informó que el brote empezó el 1 de junio.

“Nosotros en forma permanente teníamos comunicación con la médica y encargada para ver la evolución. Nos enteramos que algunos necesitaban internación pero no se procedió por orden de los familiares”, dijo el funcionario.

Asimismo, precisó que los fallecidos tenían “entre 85 a 100 años con muchas comorbilidades”.

 

Fuente:
Télam

Cuando la violencia contra los mayores está en el seno familiar

Cuando la violencia contra los mayores está en el seno familiar

Si bien reconoce que hacía tiempo que ya no venían teniendo una buena relación, Mabel (72) cuenta que lo peor empezó cuando murió su marido y su único hijo decidió mudarse con ella a la casa familiar. Los constantes roces con su nuera por una convivencia forzada llevaron a que los maltratos verbales se hicieran moneda corriente y con el tiempo pasaran a ser algo más.

“Un día que estábamos discutiendo me empujó y al caerme me rompí un brazo. Cuando conté en el hospital lo que había pasado y un médico habló con él se puso furioso. Al volver a casa, me sacó de la habitación que siempre había sido la mía para mandarme a dormir al cuartito y empezó a amenazarme todos los días con que me iba a hacer internar”, cuenta Mabel, quien ante el temor de que su hijo volviera a golpearla se fue a vivir con su hermana y lo denunció.

Aunque a veces pasan inadvertidos para el entorno, los casos como el de Mabel son mucho más comunes de lo que se suele pensar. La Organización Mundial de la Salud calcula que uno de cada diez adultos mayores sufre abusos en forma regular, y en la mitad de los casos -como expone un reciente informe de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia- los agresores son sus hijos.

“La violencia doméstica es uno de los flagelos sociales que más ha crecido en la actualidad; y entre los grupos poblacionales más vulnerables se encuentra el que componen las personas que transitan la vejez, con mayoría de mujeres, cuyo número sigue aumentando incluso en este marco de pandemia”, cuenta la investigadora María Isolina Dabove, que se especializa en Derecho de la Vejez.

En una sociedad que envejece cada vez más por la baja de los nacimientos y el crecimiento sostenido de la longevidad, la violencia contra los mayores –temen muchos especialistas en el tema- seguirá en aumento en las próximas décadas, lo que torna imperiosa la toma de conciencia sobre el fenómeno y sus mecanismos de erradicación.

“El maltrato puede provocar lesiones físicas graves, sufrimiento emocional, trastornos psicológicos de larga duración, o incluso la muerte. En términos generales, es violento todo uso de la fuerza o del poder que una persona ejerce sobre otra a la que le causa un avasallamiento de su integridad, abriendo así el juego a la lógica de la dominación”, comenta Dabove al explicar que por eso “se trata de un fenómeno realmente complejo, multicausal, de difícil solución”, y que muchas veces no se ve.

Si la mayoría de estos casos no llegan a ser visibles es porque los adultos mayores, por encontrarse a menudo en situaciones de vulnerabilidad extrema, se sienten avergonzados y no saben tampoco a quien recurrir, una situación que la pandemia parece haber agravado todavía más.
“Durante 2020 la cantidad de denuncias bajó”, cuenta la secretaria letrada de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, Analía Monferrer, quien cree que lejos de indicar una mejora en la situación lo que revela esa merma es una mayor dificultad para denunciar.

“La cuarentena ha afectado la posibilidad de trasladarse y de hacer una denuncia –explica-. Esto se puede deber al desconocimiento de que no había restricciones o un mensaje tal vez no muy claro acerca de que las víctimas de violencia doméstica podían (y pueden) salir de sus casas sin consecuencias para hacer las denuncias y también a las dificultades en cuanto al traslado en sí”.

El hecho es que de los casi 600 episodios de violencia contra mayores denunciados a lo largo del año pasado en la Oficina de la Corte, el 35% fue atendido durante los primeros tres meses del año, solo el 41% en los 7 meses subsiguientes en los que tuvo vigencia el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), y el 24% en los últimos dos meses del año cuando la restricción se distendió.

DENTRO DEL HOGAR
Durante 2020 la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte registró casi 595 casos de personas mayores de 60 años afectadas por hechos de violencia doméstica, en su mayoría mujeres, con una frecuencia diaria o semanal, y que 5 de cada 10 de los agresores fueron sus hijos.
Del análisis de los datos surge concretamente que entre las personas mayores que recibieron violencias, el 77% son mujeres y que el 68% de los denunciados son varones; pero también que el lugar de mayor riesgo es el hogar.

De acuerdo con el informe, el 59% de las personas mayores afectadas por situaciones de violencia cohabitaba con la persona denunciada al momento de la presentación y casi 90% de ellas tenía un vínculo familias con su agresor. En este sentido se precisa que cinco de cada 10 agresores fueron hijos e hijas, el 24% sus parejas y el 4% hermanos o hermanas.

Asimismo, la frecuencia de las situaciones de violencia registrada por la OVD fue mayoritariamente (más del 60%) diaria y semanal, una proporción que es un 10% más elevada que la evidenciada en 2019.

El informe también advierte que en una misma situación pueden coexistir distintos tipos de violencias. En esta línea, la violencia de tipo psicológica se encuentra presente en casi todas las denuncias en las que las personas mayores fueron afectadas (97%) y las de tipo ambiental y física, en el 49% de los casos.

Sobre estas últimas, el 36% de las víctimas de violencia física (323) fue revisada por profesionales del Servicio Médico de la Oficina de la Corte y se constataron lesiones en el 86% de los casos, a la vez que el 34% de las personas agredidas tenía antecedentes de lesiones físicas producto de situaciones de violencia.

DENUNCIAS
Ante este tipo de situaciones, las posibilidades que tiene una persona mayor de poner freno al agresor es hacer la denuncia tanto en la comisaría más cercana como en algunas de los organismos públicos que se dedican a atender la problemática.

Uno de esos organismos es la Defensoría del Pueblo bonaerense, que a través de su área de Protección de Derechos de las Personas Adultas Mayores actúa, asesora, acompaña y recibe reclamos sobre derechos vulnerados vinculados a cualquier problemática que las y los afecte, con el objetivo de solucionar , cesar o modificar situaciones vinculadas a las consultas recibidas.

Para encontrar apoyo especializado los interesados pueden comunicarse todos los días las 24 horas a los números de WhatsApp (+54 221 673 0823, +54 9 221 358-1323 y +54 9 11 2262-6532), la línea telefónica (0800-222-5262) y las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter, donde el organismo se encuentra con el usuario @DefensoriaPBA). En La Plata, una organización civil que también brinda apoyo y asesoramiento es la Red Mayor, que responde consulta por medio de su página web http://www.redmayorlaplata.com/

Fuente:
EL DIA