¿Cuándo, quién y cómo se designó el Día de la Ancianidad?

¿Cuándo, quién y cómo se designó el Día de la Ancianidad?

Cada 28 de agosto se celebra el Día de la Ancianidad en Argentina, en honor a las declaraciones que hace más de medio siglo realizó Eva Perón, para promover los derechos de las personas de la tercera edad. Un repaso por cuáles fueron y el contexto histórico en el que tomaron lugar.

¿Cómo fue la reforma de los derechos de la ancianidad?

En 1948, la primera dama declaró los llamados “Derechos de la ancianidad”. Estos marcaban la importancia de incluir un conjunto de garantías que velen por el cuidado y respeto a las personas mayores, quienes en muchas ocasiones se encontraban en situación de abandono. De esta manera, en 1949 se llevó a cabo la Reforma Constitucional, por parte de Juan Domingo de Perón en la sede del Ministerio de Trabajo.

En esta declaración, se señalaron un conjunto de derechos fundamentales que se centraban en la alimentación, el resguardo, primeros auxilios, salud mental y vida digna de las personas mayores.

Los diez derechos de la ancianidad de Eva Perón

Día de la Ancianidad en Argentina: cuáles fueron los derechos proclamados para las personas de la tercera edad
Día de la Ancianidad en Argentina: cuáles fueron los derechos proclamados para las personas de la tercera edadPexels

El 28 de agosto de 1948, la política presentó un decálogo de derechos orientados en la mejora de la calidad de vida de las personas mayores. Estos consisten en:

  • Derecho a la Asistencia: toda persona anciana debe contar con la protección integral por parte de su familia. En el caso de desamparo, abandono o imposibilidad mayor de llevar a cabo esta tarea, el Estado será quien deba hacerse cargo de dicho cuidado.
  • Derecho a la Vivienda: toda persona debe contar con un espacio cómodo que ayude a cuidar su salud y seguridad, mediante la higiene, calefacción y medidas de resguardo del mismo.
  • Derecho a la Alimentación: las personas mayores deberán contar con una alimentación adecuada para su salud, condición física, peso y edad, previamente indicada por un médico o nutricionista.
  • Derecho al Vestido: promueve a garantía de una indumentaria cómoda, que se adecúe al clima y necesidades del individuo, como por ejemplo la utilización de cinturas elásticas en casos de requerirlo.
  • Derecho al Cuidado de la Salud Física: deberán ser asistidas para el cumplimiento de la ingesta de medicamentos, ejercicios indicados por médicos y otros requisitos que cuiden su organismo.
  • Derecho al Cuidado de la Salud Moral: las personas mayores serán libres de ejercitar su fe, espiritualidad, prácticas de culto o cualquier actividad que contribuya con sus gustos, preferencias y bienestar espiritual.
  • Derecho al Esparcimiento: toda persona anciana debe contar con momentos de entretenimiento y goce, donde puedan de una manera controlada y segura, disfrutar.
  • Derecho al Trabajo: en el caso de encontrarse en condición, la laborterapia productiva debe ser llevada a cabo para ejercitar sus aptitudes físicas, mentales y promover la autoestima.
  • Derecho a la Expansión: consiste en la libertad de pensamiento y expresión, especialmente en los últimos años de vida de la persona.
  • Derecho al Respeto: toda persona mayor merece respeto, empatía y consideración por parte de todos los individuos de la sociedad.

Si bien se han logrado grandes avances para este sector, es necesario recordar y velar por el cumplimiento de estas garantías. En el Día de la Ancianidad, es importante que los diferentes actores gubernamentales y de la sociedad continúen su respaldo y protección a estas personas, que en muchos casos sufren el desamparo y abandono.

 

Fuente: 
La Nación

Argentina envejecida: los nuevos paradigmas de la vejez

Argentina envejecida: los nuevos paradigmas de la vejez

Argentina es uno de los cuatro países con mayor proporción de población envejecida en la región, con más de 7 millones de personas mayores de 60 años, una condición demográfica que, según proyecciones, escalará a uno de cada cuatro argentinos en 2050, un fenómeno que especialistas se resisten a ver como un “problema sociodemográfico” y reflexionan sobre los desafíos y estrategias necesarias para dar respuestas que atiendan la heterogeneidad de las vejeces.

Aunque a un ritmo menos acelerado que otros países del mundo y de la región, Argentina empezó hace algunas décadas atrás este sostenido camino hacia el envejecimiento poblacional, que obliga a Estados y comunidades a dar ciertos debates generalmente postergados por discusiones de corto plazo.

El demógrafo e investigador del Conicet en el Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad (Ciecs) de Córdoba, Enrique Peláez, aseguró que se trata de “uno de los mayores logros de la historia de la humanidad, pero también uno de los mayores desafíos”.

Consultado por Télam, explicó que el envejecimiento de la población es el resultado de un descenso en la tasa de fecundidad, que en Argentina pasó de 3,2 hijos por mujer en 1950 a 2,3 hijos por mujer en 2015; y, en simultáneo, de la disminución de los índices de mortandad en todas las edades, aparejado al aumento de la expectativa de vida, que escaló de 61,4 años en 1950 a 76,5 años en 2018.

Se querían vivir más años y, gracias a avances científicos y tecnológicos, se logró ganarle años a la vida. Sin embargo, en general esto no es acompañado por una valorización de la vejez, en una sociedad que privilegia el ser o parecer joven.

“Nos resistimos a ver el envejecimiento como un problema, como suele ser visto, aunque sí está claro que trae importantes desafíos desde el punto de vista de la organización de las sociedades y las políticas públicas”, sostuvo Peláez.

Desafíos que atañen no sólo a los sistemas de jubilaciones, de salud o de cuidados, sino también a la creación de actividades sociales y de participación ciudadana, de trabajo, de educación o lo referido a adecuaciones en las ciudades, las viviendas o el transporte público.

“Ante todo, implica avanzar en un cambio de paradigma, que abandone la visión reduccionista de que la vejez es igual a enfermedad y pérdida de autonomía”, dijo la psicogerontóloga Gabriela Williams, coordinadora del dispositivo para personas mayores de la asociación civil Proyecto Suma.

Y continuó: “Ciertamente, es una etapa en la que hay mayor prevalencia de enfermedades, pero la vejez es algo mucho más complejo y heterogéneo que eso”.

Es que los años de vida que se ganaron “no son años de vida que ganamos enfermos, los años de vida saludable han aumentado muchísimo también y la mayoría llega bien a su vejez”, explicó por su parte Olga Chiadó, gerontóloga y docente de la Universidad Maimónides.

En ese contexto, resaltaron la importancia de propiciar un abordaje biopsicosocial de la vejez, que promueva un envejecimiento activo desde la salud física como también la psíquica y emocional, la autonomía y la participación social, al tiempo que atienda la diversidad en la vejez.

“Parece absurdo aclararlo, pero muchas veces no se tiene en cuenta que no hay dos vejeces iguales, todos envejecemos distinto, de acuerdo a nuestras trayectorias y condiciones de vida y a cómo podemos, sabemos y queremos envejecer”, expresó Chiadó.

Las especialistas coincidieron en que resulta indispensable habilitar la palabra y escuchar las demandas de las personas mayores y de sus redes, que no se limitan a demandas por límites físicos sino también deseos, proyectos y expectativas, que “nada de eso se pierde en la vejez”.

“Muchas veces se cree que las personas mayores pierden el interés y las ganas de hacer. La realidad es que, excepto que haya ciertas patologías, el cuerpo envejece pero su psiquis no, al contrario, se desarrolla”, aseguró Williams.

De cara a una sociedad cada vez más envejecida, destacaron la necesidad de seguir creando programas desde los gobiernos y la sociedad civil que promuevan espacios de inserción social y la posibilidad de recreación, de consumo cultural, de seguir estudiando o incluso trabajando, especialmente cuando se atraviesan duelos por la viudez, la pérdida de amigos o la jubilación.

Son numerosos “los prejuicios que recaen sobre la vejez”, pero los especialistas coincidieron en que “uno de los más dañinos es el de pensar que ‘el aluvión de viejos’ que vendrá significará un problema o carga económica” al modificarse la relación entre personas en edades laborales y en edades jubilatorias.

“Transferirlo inmediatamente a una conclusión económica es erróneo y no es más que un prejuicio edadista de asociar a las personas mayores con problemas de salud, dependencia funcional y una carga económica”, explicó Sol Minoldo, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del Conicet.

“Esto tiene detrás una premisa muy fuerte de que las personas únicamente son útiles en la medida en que pueden producir para el mercado, lo cual es discutible”, agregó.

La socióloga aseguró que es necesario analizar “con más contexto” y ver qué pasó con los cambios en las maneras de producir durante estas décadas, y enfatizó en que no se puede asumir que “una reducción de personas en edad laboral automáticamente implica reducir la capacidad de producir riqueza”.

“Cuando hacemos proyecciones de PBI es muy raro que se prevea una caída del mismo por causas demográficas”, indicó Minoldo y apuntó que, además, son muchas las personas mayores que “siguen aportando a la producción de riqueza desde trabajos mercantiles y no mercantiles”.

Asimismo, la capacidad de consumo de estas personas “se puede sostener con cambios tanto en los bienes y servicios que produzca el mercado, con un mayor peso del consumo de personas mayores, como en aceptar que la inversión en el sistema previsional incremente su peso en el conjunto del gasto social del Estado para que el envejecimiento sea sostenible”, sostuvo.

“Nadie quiere que el Estado transfiera a los mayores una mayor proporción de la riqueza. Entonces, el verdadero problema que enfrentamos no es técnico, sino distributivo y ante todo político”, concluyó.

Fuente: Artículo de Clara Olmos,
publicado en Télam
El fenómeno de los adultos mayores en TikTok

El fenómeno de los adultos mayores en TikTok

Cada vez más son las personas mayores que no sólo se animan a la red social TikTok sino que lo usan para cuestionar estereotipos sobre la vejez o para reírse de los equívocos que generan los prejuicios “viejistas”; todo con cientos de miles de seguidores, la mayoría jóvenes y adolescentes que claman “adóptame”.

“Le quiero tirar ‘hate’ a esta vieja pero me da ternura”, es el comentario que le habían hecho en TikTok a Mirta Bernardotti (79) -la “abuela hippie”- y que ella contestó en uno de sus videos más populares, de 150.600 likes.

“A mí no me tienen que tirar ‘hates’, al que se le ocurren esas cosas es a mi nieto, al tarado ese que ven ahí, que se cree inmune porque pertenece a la comunidad LGGT…¿cómo es?, LGBTTT”, dice mientras señala a su cómplice en esta red social, Demian de 23 años, sorprendido de espaldas mientras se prepara un café.

En otro video aparece con expresión quejumbrosa y un cartel sobreimpreso que advierte que así se ve “cuando me patiné toda mi jubilación en el casino” mientras suena una canción que dice “ojalá pudiera volver el tiempo”

Tita Zacharías (66 años), en tanto, cosechó más de 57.500 likes con un video que la muestra con su nieto Joaquín (21), haciendo una coreografía que es tendencia, para festejar que había llegado a los 600.000 seguidores.

Uno de sus videos ms populares de Mirta cosech 150600 likes Foto Pablo Aeli

Uno de sus videos más populares de Mirta cosechó 150.600 likes. Foto: Pablo Añeli

Otro de los videos con más vistas de “la abuela Tita”, es un “reto” a las personas tatuadas de TikTok al que ella responde mostrando los nombres de sus cinco nietos grabados en su brazo izquierdo como “tatuaje más grande” y reconoce “como el más doloroso” el que está detrás de sus cejas perfectas: “como no tenía cejas, me las tatué”, dice el posteo.

Creada en 2017, la red social TikTok que explotó en audiencia durante la pandemia y acumula 3.000 millones de descargas en todo el mundo. Ocho de cada diez usuarios es menor de 25 años.

Los adultos mayores son una minoría: según el portal Statista de estadísticas en línea, sólo el 0,36% de quienes producen contenido en esa red social son mayores de 55 años.

A pesar de cultivar un humor muy diferente, la salteña Tita y la bonaerense Mirtatienen muchas cosas en común: ambas son viudas, abuelas presentes, están estudiando, les encanta bailar, viajan siempre que pueden y tienen el cabello teñido de violeta.

“Durante la pandemia: un día vino mi nieto y me dijo ‘abuela, ¿te animás a hacer un TikTok?’. Yo le dije que sí de una y después le pregunté ‘¿u qué es?’ Los primeros fueron de experimentación, después lo fuimos mejorando gracias a él. ¡Y también a mí que soy una cara rota!”, contó Mirta a Télam desde Libertad, partido bonaerense de Merlo.

Sus posteos, rebosantes de incorrección política y malas palabras, hacen recordar a la inefable Herminia, la mamá de Eugenio y Sebastián “Culini” Weinbaum del programa MDQ.

Tita Zacharias Foto Pablo Aeli

Tita Zacharias. Foto: Pablo Añeli

En cambio, Tita ya había sido reconocida como “creadora de contenido” por TikTok cuando apareció el coronavirus.

“Yo llegué de casualidad, en un mal momento de mi vida, cuando una sobrina me pidió que hagamos un video en 2018. Después continué porque me sirvió de compañía, de terapia y me ayudó bastante con el duelo por la muerte de mi marido”, contó a Télam Tita.

Cada una con su estilo, se muestran activas, seguras de sí mismas, libres, independientes, divertidas, empoderadas, con mucha vida social y hablando con los mismos códigos de sus seguidores veinteañeros. Nada más lejos del estereotipo que remite a una vejez en soledad, de enclaustramiento, depresión, escasez de recursos y de un tiempo monopolizado por la enfermedad o por el trabajo impago de cuidar nietos.

“Finalmente la edad es sólo un número, una limitación que existe dentro de nuestra cabeza porque mientras estemos sanos y nuestro cuerpo nos lo permita, podemos hacer deporte, bailar, salir, pasear, vestirnos como nos dé da la gana -como hago yo-“, contó Tita que para la nota eligió vestir un suéter fucsia, bufanda verde y sobretodo amarillo mostaza.

Tita Zacharias Foto Pablo Aeli

Tita Zacharias. Foto: Pablo Añeli

De hecho, uno de sus últimos videos la muestran levantando 15 kilos con sus cuádriceps o estudiando a las tres de la madrugada para su primer final universitario.

En tanto, entre los cortos más populares de Mirta se cuentan aquellos en que enseña “cómo negarte de forma cordial” cuando “te piden que cuides a tus nietos” o “te piden plata”, conversaciones que recomienda sellar con tajantes negativas, como “chupala”.

“Si te traen los chicos por una emergencia está bien y yo también yo lo hice, pero si es para irse de joda todos los días -como hacen muchos- yo les digo ‘¡andate a pasear!'”, cuenta Mirta, quien pudo hacer el secundario recién en 2015 porque sus padres no la mandaron al colegio por ser mujer.

A las dos les tocó lidiar con “haters” que les cuestionan duramente su presencia en la red social o ponen en duda sus recursos para poder comprarse o usar un Smartphone de última generación.

“Al principio me decían ‘¿y este dinosaurio de dónde salió?’, pero eso ya pasó. Creo que los chicos, sobre todo menores de 15 años, se sentían ofendidos porque una abuela estaba ocupando ‘un lugar que no les correspondía’ porque si bien no hay límite de edad, la gente mayor antes no se animaba o le parecía una ridiculez. Y los chicos se veían como invadidos y me veían como una competencia”, dijo Tita.

Tita Zacharias Foto Pablo Aeli

Tita Zacharias. Foto: Pablo Añeli

A Mirta a veces la tratan de “pasa de uva”, preguntan por “el telégrafo de la vieja”; pero ella siempre se las ingenia para devolver el golpe con humor.

“Obvio mi celular lo compré con mi jubilación, pa, para eso está. ¿O qué, vos a tu sueldo no lo gastás, lo tenés de adorno? ¡Topo!”, dice en un posteo de repuesta.

Además de los nietos, en ambos perfiles tienen un papel protagónico los esposos fallecidos, que aparecen en viejas fotos de juventud o en anécdotas románticas. Siempre más políticamente incorrecta, Mirta no se priva de culpar al difunto de las cosas que se caen cuando está sola en su casa o de mostrar el jarrón donde guarda sus cenizas.

Otros tiktokers de la tercera edad muy populares son “Abuelo Carlos” (97.600 seguidores), “Abuelo de TikTok” (730.000), “El abuelo Domingo” (1,4 millones), “Abuela Josua” (3,9 millones) y “Abuela XL” (522.000).

Mirta Bernardotti Foto Pablo Aeli

Mirta Bernardotti. Foto: Pablo Añeli

“Me encanta, ojalá todas las abuelas se dieran a sí mismas el mismo lugar que tenían antes, de jóvenes. A mí no me vergüenza nada, me encanta y me pone feliz que se diviertan con lo que hago, que me reconozcan por la calle y que quieran sacarse fotos conmigo”, concluyó Mirta.

Fuente: Télam
El taller de radio que nació a raíz de una “fuga geriátrica”

El taller de radio que nació a raíz de una “fuga geriátrica”

El intento de fuga en la residencia para adultos mayores Belén 2 tuvo una líder: Marta. Una mujer que se pasó toda la vida luchando. En los últimos años iba de marcha en marcha, en defensa de un derecho o para denunciar una injusticia. A sus 78 años y con una demencia senil que la puede poner furiosa e inestable, encabezó un escape del geriátrico de la calle Alem al 3200, zona sur de Rosario.

Sus hijos la llevaron a ese centro de salud para que estuviera mejor. En su casa ya era imposible contenerla, cuidarla, incluso de sí misma. Se había caído y abandonado. El drama familiar de qué hacer con los más viejos es tan universal como la felicidad que proyectan los recién nacidos. Su hija, Araceli, se había acostumbrado a la idea de que Martita seguiría activa, que iba a pelear por siempre, que nada la detendría. No terminaba de aceptar la internación, más asumida por sus hermanos.

La tarde en que la llevaron a Belén 2, Marta primero dijo estar feliz. Se sorprendió bien atendida, acompañada por otros. Hasta que entró a una sala y vio a varios de los internos en sillas de ruedas. El volcán eterno de la militante volvió a rugir. Se quiso ir, amenazó con poner una bomba y prender fuego los colchones esa misma noche. La contuvieron como pudieron. El fuego pareció bajar y a la tardecita los hijos se fueron.

Nadie sabe bien cómo pero esa misma noche, la del último martes de junio, Martita arrastró a algunos de sus nuevos compañeros y compañeras hacia la libertad. Lograron abrir la primera puerta y salieron al hall exterior. El grupo llegó a ver la calle. Hasta la victoria, siempre. Pero las rejas y las cámaras de seguridad sofocaron la revuelta.

La otra fuga

 

Araceli Toti Colombo, la hija de Marta, es periodista, docente y productora de Radio 2. Ella también tenía un plan de fuga, pero más sutil. Su parte racional le decía que la medida era la correcta, que su madre debía quedarse en un lugar pensado para personas en su condición. Pero en el fondo, donde anidan las emociones, se resistía. Le propuso a la dirección de la residencia que quería hacer un taller de radio, grabar un programa y permitir que los adultos mayores se expresaran.

Araleci tiene como antecedente diez años de La Colifata con pacientes neuropsiquiátricos de Oliveros y otros centros que empezó en 1998. Hacía un micro en Radio 2 con esas voces. De esa experiencia se nutre este nuevo espacio. “Ya me llamaron de otros geriátricos, me preguntan cuánto cobro”, dice la tallerista y se ríe todavía sorprendida por el efecto del espacio de encuentro “auténtico y desprolijo”.

“La decisión no fue fácil. Ella siempre dijo que no quería ir a un geriátrico y a mi me costó mucho. Ya no caminaba, la tuvimos que ingresar prácticamente a upa. Pero yo no terminaba de aceptarlo y entonces sentí que tenía que involucrarme, no ir solo de visita. Conocer los tiempos del lugar, los olores, las personas, la paciencia que hay que tener”, detalla.

A diferencia del escape de Martita, el plan de su hija funcionó. Ahora, la Toti no visita a su mamá para mirarse entre las dos apenadas, solas en una sala. Ellas hacen juntas una mini revolución en el Belén 2, donde los viejos y viejas se acercan a participar del programa y muestran sus infinitas caras: se ríen, lloran, cantan; algunos dormitan también.

“El primer encuentro ellos hablaron de luchar por sus derechos”, menciona Toti y eso conectó con la historia de su madre. “Ella recuperó su espíritu. Volvió a ser solidaria, alegre, hablar con los demás y empezamos a transitar este nuevo espacio de esa manera, como algo más productivo”, dice.

TALLER DE RADIO DE ARACELI COLOMBO EN EL GERIATRICO BELEN DONDE SE ENCUENTRA ALOJADA SU MADRE MARTITAFOTO Andres Macera
Rosario3

Después de la bienvenida de Toti, Alicia, meticulosa y paciente, comparte las efemérides. Lidia ofrece un pronóstico del tiempo extendido. La ronda se abre y Angie promete canciones. Cuando se olvida de la letra, Olga sale en su rescate desde el fondo. Y Carlitos, conmovido por poder hablar en la radio digital, es pura emoción cuando le toca el turno.

Esa estructura del programa “Radio Belén 2”, con variantes imposibles de predecir, nació en julio. El grupo ya realizó cinco encuentros. Primero debatieron la idea. Después hicieron una prueba y el primer viernes de agosto, cuando Rosario3 visita el taller, graban el segundo programa que comparten en sus redes sociales. Se trata de una experiencia única. Existen espacios de música, manualidades o pintura pero no talleres de radio. Al menos en las instituciones nucleadas en la Asociación de Residencias Geriátricas de Santa Fe.

Un mundo de detalles

 

Las cosas no son siempre fáciles de contar. Algún desprevenido podría decir que en esta sala comedor, iluminada por un patio interno, con 30 adultos mayores sentados, en sillas de ruedas o con andadores; alguien podría jurar que a las 17 de este viernes en este espacio en donde se graba el programa de Radio Belén 2 no pasa nada. Cometería la torpeza de ignorar el torbellino de historias mínimas que se están por desatar.

–Bueno, vamos a empezar –propone Toti.

–No, hace mucho calor acá –desafía Isabel, que es la primera vez que participa del espacio.

–Puede acercarse a la ventana. Vamos a empezar como siempre…

–¡¿Como siempre!? Ja. Es la primera vez que vengo y este ambiente no me gusta –retruca la mujer en el papel del contra pero sin chiste.

Mientras Toti enfrenta resistencias inesperadas para llevar el programa adelante, a un costado, Olga le habla a su compañera de esquina que no la escucha.

–Abuela –dice y se acerca un poco con su silla de ruedas.

–Abuelaa. Abuelaaa.

Olga se inclina hacia adelante con su pullover bordó y le toca el hombro a la otra (de pelo tenso y colorado peinado hacia atrás, seria y observadora) que por fin se da vuelta.

–Abuela, ¿cómo está?

–Bieeennn –responde la seria mientras levanta la mano y se tocan unas a otras, como preparándose juntas para un desafío.

TALLER DE RADIO DE ARACELI COLOMBO EN EL GERIATRICO BELEN DONDE SE ENCUENTRA ALOJADA SU MADRE MARTITAFOTO Andres Macera
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El programa por fin se inicia. Araceli conduce. Angela, una de las empleadas atentas del lugar, acompaña. Sostiene el micrófono corbatero que se van pasando. Hace diez años que trabaja y dice que este es el taller más concurrido. Son 80 internos. Los más activos se preparan días antes y comentarán lo ocurrido durante un tiempo más después de grabarlo. En general, se presentan y hablan:

–Hola, yo me encuentro en un neuropsiquiátrico…

–No, es un geriátrico.

O comparten reflexiones:

–Nosotros tratamos de vivir lo mejor posible, acá solos pero juntos.

–Agradezco que me quieran hacer dejar de fumar. Y les quiero decir a los que nos escuchan que no tomen al cigarrillo como un amigo.

El programa es una montaña rusa. Hay risas, hay llantos; sobrevuela un humor extremo, como en esas comedias dramáticas densas. Carlitos toma el micrófono por segunda vez y de la fuerza que hace para hablar se para y suelta el andador. Parece que habrá milagro, como en la película “Despertares” pero a la rosarina. Los efectos de un ACV y la afasia siguen ahí en nuestro De Niro. Alcanza a decir que tiene cuatro nietos y todos lo aplauden. La energía se renueva. El poder de la comunicación.

TALLER DE RADIO DE ARACELI COLOMBO EN EL GERIATRICO BELEN DONDE SE ENCUENTRA ALOJADA SU MADRE MARTITAFOTO Andres Macera
Rosario3

Araceli hace malabares entre la notebook que graba la transmisión por Zoom en donde también se suman familiares, el micrófono y el aro de luz artificial apoyado sobre unas cajas. Cada tanto gira la computadora para que los talleristas se vean o saluden.

En un momento improvisa un paneo y se detiene frente a Martita, que hoy está bastante callada. La hija sostiene la proyección de la imagen de la madre en la pantalla y ella se encuentra en ese espejo y sonríe. Eso es todo, no pasa más nada que esa acción. Pero en el brillo de esos ojos asoma un universo. Es probable que solo ellas lo entiendan.

Después del programa, el salón de a poco se vacía y quedan algunos mirando la tele o sumergidos en su tiempo. Toti empieza a subir el video grabado a Youtube y al Facebook de Radio Belén 2. “Una tarde gloriosa, alegre y repleta de historias”, escribe en el posteo. A su lado está Martita, que celebra a su manera: “Ya somos quilomberas acá”. La Toti se ríe. Se toman de la mano. “Pero estoy bien”, completa.

TALLER DE RADIO DE ARACELI COLOMBO EN EL GERIATRICO BELEN DONDE SE ENCUENTRA ALOJADA SU MADRE MARTITAFOTO Andres Macera
Rosario3

Fuente: Artículo de
Ricardo Robins,
publicado en Rosario3

Los tiktokers mayores “reivindican la vejez”, según especialista

Los tiktokers mayores “reivindican la vejez”, según especialista

Las personas mayores que incursionan con éxito en la red social TikTok proyectan cierta “reinvidicación de la vejez” y tienen en común con la mayoría adolescente usuaria de esta red social, que “están en una posición vulnerable que propicia la discriminación”, lo que facilita la identificación, según especialistas.

“La gente que ahora tiene 70 u 80 años es una generación muy especial, es la generación que en la adolescencia fueron hippies, bregaron por la paz, el amor libre, un sexualidad más libre y sin censuras”, le dijo a Télam la psicoanalista Diana Litvinoff.

“Luego en su juventud, se dedicaron a desarrollar negocios, muchos alcanzaron un éxito económico en relación a un esfuerzo en su profesión, estuvieron en el origen de internet y ahora, cuando llegan a esta edad, siguen teniendo esta juventud que tiene que ver con tener ideas nuevas y crear”, agregó esta integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina y autora de “El sujeto escondido en la realidad virtual”.

Y en esa “búsqueda de caminos nuevos”, se toparon con esta red social “que en principio estaba más destinada a los adolescentes” pero que también están usando para sus propios propósitos, entre ellos “hablar un poco dela estigmatización de la vejez y discutir aquello de que el que es viejo queda relegado a un lugar sin voz ni voto”

Para Litvinoff, “hay cierta reivindicación de la vejez” en la propia incursión de personas de la tercera edad en una red social como TikTok.

Por otro lado, “los adolescentes y los viejos tienen un punto en común” que es su situación de “vulnerabilidad” que favorece la identificación de unos con otros.

“Lo mismo que un niño o adolescente es vulnerable porque no tiene la madurez de un adulto, en la vejez también uno está en una situación de vulnerabilidad porque a pesar de tener una madurez intelectual y afectiva, a nivel físico aparecen las dificultades para movilizarse, hay muchas cosas que ya no las puede hacer y tampoco tiene ingresos importantes si tuvo que jubilarse”, explicó

“Y es desde esta posición vulnerable que propicia a la discriminación, que se busca hacer escuchar su voz”, agregó

Y, a nivel más general, para Litvinoff la popularidad de estos tiktokers de la tercera edad radica en que hablan desde la imperfección, de situaciones y problemáticas de la vida cotidiana.

“A veces la gente se cansa de ver ideales y le gusta verse reflejado en situaciones más reales de la vida cotidiana, que generan miedo, vergüenza o conflicto y que ahí se muestra que es posible tratarlas con humor, como diciendo ‘no es tan grave, esto va a pasar, tiene solución’. Muestran que es posible reírse de los propios problemas, de sí mismos y de los otros, pero también hablar de cosas que resultan interesantes porque son generales del ser humano, no de geriátrico”, concluyó.

 

Fuente: Télam

Qué es el newcom, el juego de moda entre los adultos mayores

Qué es el newcom, el juego de moda entre los adultos mayores

El newcom es una disciplina pensada para ser jugada por personas mayores de 60 años. En 2008 fue incorporado por primera vez como deporte en los Juegos Nacionales Evita. Pero data del siglo XIX. Fue creado por la profesora de Educación Física Clara Gregory Baer, en el colegio Sophie Newcomb, en Nueva Orleáns, en 1895.

Aunque su historia en Argentina no quedó registrada, sí se sabe que comenzó a practicarse décadas atrás y como un juego predeportivo para la iniciación al vóley. Se trata de una adaptación de ese deporte, en el que la pelota no se golpea sino que se atrapa y se lanza por arriba de la red. Al momento de ser incorporado como disciplina en ese torneo se buscó fomentar la integración, la formación y el desarrollo deportivo de los adultos mayores.

Más allá de lo deportivo, su práctica busca, fundamentalmente, que quienes lo practican se vinculen, recreen, desarrollen y compartan vivencias además de generar sentido de pertenencia grupal.

Historias de deportistas

Carlos Bustos tiene 69 años y lleva puestas rodilleras y protección en los codos. Sabe que necesita de esos accesorios en el uniforme que usa para la actividad que, asegura, le salvó la vida. “Hace muchos años me diagnosticaron cáncer y me dieron una semana de vida. Tuve operaciones de cerebro, nariz y me tuvieron que reconstruir una oreja. Tomaba cinco remedios y gracias al newcom tomo sólo uno para la presión”, cuenta el hombre comparte equipo junto a dos hombres y tres mujeres, todos mayores de 60 años.

. Entre sus bondades, mejora la capacidad cardiovascular, el rendimiento y la musculatura, pero además, es un espacio ideal para las nuevas amistades, mejorar su autoestima y fortalecer su identidad (Deportes BA)Entre sus bondades, mejora la capacidad cardiovascular, el rendimiento y la musculatura, pero además, es un espacio ideal para las nuevas amistades, mejorar su autoestima y fortalecer su identidad (Deportes BA)

En el juego, cada equipo de seis jugadores hace pases con la pelota, pero no remata, sino que la lanzan del otro lado de la red. También rotan de posiciones para que todos pasen por los distintos sectores de la cancha.

A unos pocos metros de Carlos, sentada al costado de la cancha de parqué del Polideportivo Pomar, en Floresta, Marta Consentino espera su turno para jugar. Llegó hasta allí después de un viaje de una hora en colectivo desde Coghlan y con entusiasmo repite esa rutina todos los miércoles y viernes. Tiene 81 años y disfruta de ir a entrenar, porque lo toma como un paseo y, además, sabe que todo lo que allí pasa es bueno para ella: “Me olvido del mundo, de los problemas. Acá me siento bien. ¡Me siento joven!”, resume.

En su caso, conoce el newcom desde hace 20 años y lo convirtió en su pasión. “Me mantiene bien física y mentalmente. Es una caricia al alma”, asegura y cuenta que pese a la distancia elige es polideportivo porque le recomendaron a la profesora que le enseñó a jugarlo. “Aquí hice grandes amigas, nos juntamos, salimos a comer o a tomar un café. Ellas son de las que acompañan en los momentos malos”, las describe.

Los equipos compiten, pero sobre todo disfrutan y se divierten (Deportes BA)Los equipos compiten, pero sobre todo disfrutan y se divierten (Deportes BA)

Susana García la escucha y asiente con la cabeza a cada una de sus aseveraciones. En su caso, recién hace un año supo de este deporte, al que ni siquiera había escuchado nombrar.

“Tengo 70 años y pensé que agarrar una pelota a esta edad era algo raro y totalmente nuevo para mí. Al principio, se me iba para cualquier lado, pero los compañeros me ayudaron. Me entusiasmé tanto que me compré una para practicar en casa. ¡Es como volver a ser adolescente!”, reconoce entre risas la mujer de Floresta.

Emocionada admite que pensó que a su edad ya era tarde para aprender a jugarlo, pero que esa idea se diluyó rápidamente y en apenas unos meses convenció a su marido para que se sumara al equipo. “Nos enganchamos con los torneos y empezamos a tener una actividad para los fines de semana, que antes eran aburridos”, explica.

Lo indispensable para practicarlo es tener ganas de jugar y divertirse (Deportes BA)Lo indispensable para practicarlo es tener ganas de jugar y divertirse (Deportes BA)

Para ella y sus compañeros, esta disciplina se convierte muchas veces en la excusa perfecta para pasar un rato entre amigos y distraerse de lo cotidiano. “Una vez por mes hacemos el tercer tiempo: traemos algo para comer y festejamos los cumpleaños”, cuenta Susana.

Esto no es solo para jugar, si no para tener momentos como el tercer tiempo, cuando nos reunimos todo el grupo, disfrutamos de la comida y de una buena conversación. Es muy bueno para desarrollarnos y estar felices”, agrega Carlos, capitán del equipo que representa al Pomar en las distintas competencias que se disputan en la Ciudad.

Con total orgullo, Marta ostenta su condición de ser una de las más veteranas del grupo de entrenamiento. Por eso, invita a todos los adultos mayores a sumarse, sin importar la edad que tengan: “¡Vengan!, porque acá van a encontrar amistad, compañerismo y momentos agradables. Te sentís fuerte para emprender lo que te toque. No hay que tener miedo si se te caerá la pelota porque vas a ir aprendiendo”, asegura.

Además de ser una practica importante en cuanto a lo social y emocional, el newcom, tiene una serie de beneficios para los adultos mayores. “No sólo mejora la capacidad cardiovascular, el rendimiento y la musculatura, si no que muchos encuentran en este deporte un lugar donde se pueden vincular con otras personas, superase, mejorar su autoestima y fortalecer su identidad”, explica Rosa Campos, profesora nacional de educación física y licenciada en gerontología.

Se practica en algunos polideportivos de la Ciudad (Deportes BA)Se practica en algunos polideportivos de la Ciudad (Deportes BA)

Para ella, “no hay ninguna limitación con la edad”. “Puede practicarlo cualquier persona que tenga ganas de divertirse, de jugar, tener vínculos, mejorar su condición física y sentirse más feliz”, finaliza.

 

Fuente: Infobae