Qué comer para estar saludables en días de pandemia

Qué comer para estar saludables en días de pandemia

Una máxima de Hipócrates alentaba a que el alimento fuera considerado como la primera medicina de las personas. Tal vez con un objetivo igualmente saludable, desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia, situado en 11 entre 53 y 54, se elaboró una guía destinada a los adultos mayores para que refuercen su sistema inmunitario.

Se precisó que la nutrición de la persona adulta mayor debe contemplar: cantidad y calidad de alimentos, macronutrientes en proporción a las necesidades fisiológicas y/o patológicas, vitaminas y minerales suficientes, un número equilibrado de comidas diarias y un aporte satisfactorio de líquidos. Se explicó que reforzar el sistema inmunitario, sumado a las medidas de prevención que ya se conocen, también permite enfrentar la segunda ola de la pandemia Covid-19.

“Es fundamental trabajar en una buena alimentación en todos los ciclos de vida, y cobra aún más importancia a medida que incrementa la edad de la persona adulta mayor, ya que cumple una función no sólo fisiológica, sino psicológica, emocional y social”, explicó a El DIA Regina Traverso, licenciada en nutrición (MP 330), por el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

Aunque se resaltó que por sí sola, una buena alimentación durante el envejecimiento no previene ni cura la enfermedad, proporciona los mecanismos para que el organismo responda ante una posible infección.

La depresión y el aislamiento social fueron considerados dos factores que pueden conducir a que las personas dejen de comer y lleguen a la desnutrición, un padecimiento que se debe evitar para que no sean vulnerables a las infecciones y a sufrir accidentes domésticos.

Se destacó que es importante que los adultos mayores mantengan la masa muscular con un adecuado consumo alimentario y que realicen ejercicios, siempre que sea posible. Otro de los problemas más frecuentes es la pérdida de piezas dentarias, que dificulta la correcta digestión de los alimentos, por lo que se recomienda moler la comida o realizar preparaciones blandas.

 

 

“Es necesario estar conscientes de que va a disminuir el sentido del gusto, lo que hace necesario una presentación vistosa de los platos, la utilización de especies y saborizantes naturales para realzar el sabor de las comidas”, puntualizaron desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

Mantener niveles adecuados de vitamina “D” en las personas adultas mayores es beneficioso en la prevención de las infecciones respiratorias agudas. Se recomendó la exposición a luz solar de unos 10 a 15 minutos al menos tres veces por semana. También se sugirió comer lácteos y huevos, fuente de vitaminas D.

Para el adulto mayor que reside solo en su hogar es sumamente importante establecer una red de contención para ayudarlo a realizar las compras, a cocinar, o llevarles sus alimentos ya preparados, y a asegurarse que realice una alimentación e hidratación satisfactoria de unos ocho vasos de agua por día. Además, la recomendación es abastecerse de alimentos ricos en nutrientes y que no sean perecederos para tener reserva.

Entre las claves para la dieta se recomendó: Mantenerse bien hidratados, ingerir al menos 1.8 litros diarios de agua. Una buena fuente de hidratación es la leche, los jugos de frutas naturales, los caldos y esencialmente el agua. Comer frutas y verduras: que sean frescas y de temporada: crudas, hervidas o asadas siempre mejor que fritas; comer cereales y legumbres: es preferible el cereal de grano entero (integral), excluyendo las opciones refinadas, procesadas o azucaradas. Por su parte las legumbres son el complemento perfecto de verduras y hortalizas.

También consumir lácteos bajos en grasa: El gasto calórico se reduce en época de confinamiento y, por lo tanto, también debe hacerlo la ingesta de calorías. Se debe optar por las alternativas descremadas y naturales (sin azúcares añadidos).

Los alimentos de origen animal deben estar presentes en la dieta siempre, pero con algunas restricciones. Hay que evitar las carnes grasas, los embutidos y los fiambres. La carne blanca -pollo o pescados-, se deberían cocinar preferiblemente a la plancha, al horno, guisadas o al vapor para conservar mejor sus nutrientes y evitar que se dispare la ingesta de calorías.

El aceite, semillas y frutos secos implican un importante aporte calórico en la dieta, pero son una estupenda fuente de minerales, vitaminas y antioxidantes. Hay que consumirlos con moderación y siempre en crudo. Ni fritos, ni salados, ni azucarados.

 

Fuente:
EL DIA

“Las residencias son hoy los lugares más seguros para protegerse”

“Las residencias son hoy los lugares más seguros para protegerse”

Las residencias “son hoy los lugares más seguros para protegerse de la pandemia”, afirma Cinta Pascual, presidenta de l’Associació Catalana de Recursos Assistencials (ACRA). Lo que no deja de ser una paradoja tras el drama vivido en esos centros, donde se estima han muerto más de 30.000 personas en el último año. Es casi la mitad del total de vidas cobradas por esta pandemia hasta la fecha en España.

“La vacuna ha sido el punto de inflexión”, recalca Pascual. Los contagios y muertes se han reducido casi a cero en los geriátricos, ahora apenas hay usuarios ingresados en hospitales y las puertas vuelven a estar abiertas para nuevos ingresos.

Podría decirse que se ha pasado página en el drama de las residencias, sí. Pero eso no borra de la memoria los estragos vividos en los asilos. Y si hay que mirar atrás en el tiempo, la primera pregunta obligada es: ¿Por qué la factura en vidas ha sido tan alta en las residencias?

Un interrogante al que Andrés Rueda, presidente de la Asociación Catalana de Directores de Centros y Atención a la Dependencia (ASCAD), añadiría otra pregunta: ¿Lo que nos ha pasado en los geriátricos tiene relación con cómo afrontó el país esta crisis sanitaria? Rueda lo tiene claro: “nuestras administraciones no tuvieron la valentía ni el coraje, viendo lo que ocurría ya en otros países, de anticiparse a este drama con medidas preventivas”. Y esa falta de reacción propició que la covid se cebara especialmente con las personas más vulnerables; las que viven en los geriátricos.

EL DRAMA MÁS TRISTE

“No ha sido un año, han sido 365 días, y lo que es peor, 365 noches muy largas, tristes y solitarias, las que hemos vivido en las residencias”, lamenta Juan Ignacio Vela, presidente de Lares, grupo con un millar de geriátricos repartidos por España, con 54.000 usuarios.

El personal de las residencias nos sentimos desamparos desde el primer día y nos quedamos solos, ya que ninguna administración tomó prevenciones (sabiendo que la covid estaba golpeando a las personas institucionalizadas en otros países con mucha dureza) ni adoptaron medidas sectoriales para evitar la tragedia”, critica Andrés Rueda.

“En esas interminables 365 noches con muchas lágrimas hemos visto morir a personas que queríamos, hemos compartido dolor, tristeza y mucha soledad. Hemos sido testigos de enfermedad, desamparo y abandono. Hemos padecido la discriminación del sistema sanitario. Hemos visto a los profesionales desbordados, contagiados y enfermos. Hemos trabajado sin material de prevención adecuado…”. El resumen, de Juan Vela, lo dice todo.

“La pandemia provocó una crisis sanitaria sin precedentes ante la que las residencias no pudieron hacer nada”, afirma Cinta Pascual. No había, ni llegaron en los momentos más críticos, equipos de protección.

“Muchos profesionales enfermaron por la escasa coordinación sociosanitaria y, lo más grave, fallaron las derivaciones hospitalarias. A los usuarios se les negó el acceso a la sanidad pública”, recalca Pascual.

LA LECCIÓN APRENDIDA

Con las residencias inmunizadas gracias a la vacuna ha llegado el momento de mirar al futuro y poner en práctica lo aprendido con esta dolorosa lección. “Igual tendríamos que olvidar, tras esta experiencia, el concepto clásico de residencia y empezar a hablar de centros de atención a la dependencia. Hay que avanzar y plantear unidades de convivencia adaptadas a sus residentes, crear espacios amables que sustituyan el hogar sin que los usuarios pierdan sus derechos o dignidad”, aconseja Andrés Rueda.

Para conseguir ese objetivo, donde la coordinación sociosanitaria es innegociable, “necesitamos más dinero”, apunta Cinta Pascual. “En el caso de Catalunya –continúa– hay que doblar el presupuesto hasta llegar a los 3.000 millones anuales en la partida en atención a la dependencia, y en el conjunto de España es un imperativo llegar al 2% de inversión del PIB si queremos tener un modelo de atención a la gente mayor adaptado a las necesidades reales de la ciudadanía”.

María José Carcelén, presidenta de la Coordinadora para Familiares de Residencias 5+1, alerta de que las administraciones “no han aprendido la lección”. Y añade: “hablan mucho, pero hacen muy poco”. Para esta coordinadora, que representa a familias de usuarios, “el problema más grave de las residencias es la endémica falta de personal, con unas ratios establecidas en el 2010 absolutamente insuficientes para atender dignamente a los residentes, que hoy son infinitamente más dependientes”.

Desde Lares comparten que las cosas no cambiarán “sin una mayor profesionalización del sector de cuidados y la atención personal”. Esta crisis sanitaria ha dejado al descubierto, como nunca, la precariedad laboral en el sector de las residencias. “Difícilmente se puede prestar el cuidado adecuado a las personas residentes cuando una sola enfermera tiene entre 50 y 100 personas a su cargo y, otros muchos centros, ni siquiera cuentan con personal de enfermería”.

EL DESEO PARA EL FUTURO

Esa precariedad laboral impera en un sector con poca implicación pública, más preocupado por el negocio que el bienestar de la gente mayor. En España hay 5.358 residencias y el 71% de esos centros son privados. “Hay que acabar con este modelo hotelero y mercantilista, que convierte esos equipamientos en un aparcamiento de ancianos”, clama María José Carcelén.

La pandemia ha reabierto también el debate sobre si hay que medicalizar o no las residencias. “Esta idea no despierta simpatías entre los profesionales del sector, ni probablemente entre los residentes, que no querrían ver su hogar convertido en un hospital”, augura el presidente de Lares.

Pero sí que se pide desde el universo de los geriátricos un protocolo claro de colaboración entre esos centros y todo el arco del sistema sanitario público en aras a garantizar la atención médica de las personas mayores cuando dejan sus hogares para ingresar en una residencia. Algo que ha fallado estrepito-samente en esta pandemia, como si esas personas hubiesen perdido su derecho a la sanidad pública. Muchas de esas 30.000 ancianas y ancianos muertos en los asilos no pisaron el hospital.

 

Fuente:
El Universal

¿Cómo se desinfecta un establecimiento de larga estadía?

¿Cómo se desinfecta un establecimiento de larga estadía?

En el marco de la pandemia COVID-19, las residencias geriátricas enfrentan un gran desafío en tanto deben aumentar sus medidas de seguridad e higiene para proteger aún más a los mayores que, como se sabe, forman parte de uno de los mayores grupos de riesgo de contagio del coronavirus.

Siguiendo los protocolos de acción dispuestos por los organismos sanitarios nacionales, provinciales, municipales y cámaras que nuclean al sector, muchas instituciones han encarado desinfecciones estructurales a cargo de empresas que se dedican al saneamiento integral de diferentes establecimientos.

¿Cómo lo hacen? A través de modernos equipos de pulverización -manuales, hidrolavadoras y equipos de nebulización en frío- , ofrecen una limpieza profunda en todos los rincones de los establecimientos utilizando, para ello, desinfectantes a base de amonio cuaternario, certificados por ANMAT, que “favorecen la eliminación de microorganismos como virus y bacterias”, según explican de una firma del rubro.

Según estudios recientes, se ha comprobado que el COVID-19 persiste en mayor o menor medida en elementos inertes según el tipo de material. Así se ha hallado que en hierro puede persistir durante 48 horas, en guantes de látex menos de 8 horas, en aluminio entre 2 y 8 horas, en plástico y acero inoxidable entre 2 y 6 días.

En este sentido, ¿es suficiente una desinfección integral? 

“Vos hacés la desinfección integral pero a las 4, 10, 12 ó 24 horas ya el efecto de esa humidificación desaparece. Entonces, vos te quedás con una superficie limpia que, cuando alguien la toca, ya fue contamina”,  explica Lisandro Mariño, director de Residencia Meridiano, que, recientemente, al igual que otros establecimientos de larga estadía platenses, ha optado por utilizar este servicio. 

Según Mariño, que además es  integrante de la Cámara de Hogares Geriátricos y Centros de Día de la Provincia de Buenos Aires, “una de las medidas más importantes y arbitrarias que se han tomado en el marco de la pandemia fue cerrar los hogares, es decir, cortar la circulación de personas que vienen de la calle”. Para el especialista, “es imposible cerrar herméticamente un establecimiento de salud, en tanto, todos los días, deben entrar alimentos, insumos varios, personal, profesionales, gente que provee el mantenimiento de todo lo que se necesita a diario”.

 

En este sentido, lo que estos sistemas de higiene profunda facilitan, según advierte el médico, es “llegar a lugares a los que a veces no podés acceder con el trapo, la lavandina, y/o con otros procesos que utilizamos a diario”. Además, remarca Mariño, el hecho de contratar un servicio así, con todo lo que ello implica, “te ayuda a concientizar al equipo de salud para que no bajen los brazos ni se relajen frente a los datos de los medios de comunicación y toda esa información falsa que circula por los celulares”. Para el médico es imprescindible “estar atentos a los detalles para cuidarse ellos mismos y los residentes”.

 

Más allá de este sistema, que según la empresa y la metodología que se utilice puede costar entre 12.100  y 70 mil pesos, y que puede demandar entre 3 y 5 horas de trabajo, los establecimientos de larga estadía llevan adelante en paralelo diferentes estrategias de higiene “durante todo el día”.

En Residencia Meridiano, por citar un ejemplo, dos veces por día se mantiene la sanitización con rociadores, no sólo en “espacios calientes” como enfermería o cocina,  sino de todos los productos que ingresan, desde alimentos hasta insumos, que, luego de recibir la sanitización correspondiente se dejan reposar entre media y una hora en la puerta antes de ingresarlos. Lo mismo con el personal, y la ropa que utilizan, que se sanitizan en un vestidor especial.

En la cocina, además, la higiene se refuerza con una limpieza profunda dos veces por semana, que se suma a la diaria, en la que la vajilla se remoja por doce horas, y se repasan con profundidad muebles de cocina, además de ollas, asaderas y demás utensilios para cocinar.

La tarea, para los que la hacen bien y a conciencia, es infinita.

“Todo el tiempo estamos sumando detalles en el cuidado de la higiene ambiental, de los pacientes y de todo lo que circula en la institución”, remarca Mariño, quien, con sinceridad, advierte que “no sé si todos estas acciones de limpieza funcionan o no pero es lo que hacemos desde el día 1 de esta crisis sanitaria:  sumar y sumar elementos de protección”.

La estrategia de esta residencia es clara: que los que están en condiciones, los menos vulnerables, hagan el esfuerzo. “Yo no puedo decirle a una residente con demencia que se quede 45 días en la habitación. Tengo que buscar otras estrategias”.

Dentro de las estrategias, detalla Mariño, está la insistencia al personal en el cumplimiento de lavado de manos, cofia, guantes, barbijos desde que salen de la casa hasta su regreso; el control de la temperatura al ingreso y egreso; el control de fiebre y saturación de oxígeno a todos los residentes tres veces por día; el uso de barbijo obligatorio en residentes con tos y derivación inmediata de aquellos casos sospechosos; el aislamiento de los convivientes; y el distanciamiento social, éste último, tema muy complejo en personas que necesitan uno o dos asistentes para salir de la cama, trasladarse en silla, alimentarse asistidos por periodos que llegan a una hora, etc.

¿Son estas medidas una garantía prevención absoluta? Dice Mariño que todas estas estrategias “funcionan sumándose pero no garantizan el no contagio”. Lo bueno de todas estas cuestiones preventivas, admite el médico, es que llegaron para quedarse.  Para él, “lo esencial es el trato ético al adulto mayor, el trato afectuoso, el respeto del cuidado de los trabajadores y un ambiente con amor: amor a lo que se hace y a lo que se cuida”.

IOMA irá a vacunar a domicilio

IOMA irá a vacunar a domicilio

A partir del miércoles 15 de abril, IOMA pone a disposición de las farmacias adheridas a la obra social de todos los distritos de la provincia de Buenos Aires las vacunas antigripales cepa 2020. Con el fin de evitar que se propague el COVID-19 y respetando las recomendaciones establecidas en la emergencia por las autoridades de la salud, este año la obra social brindará en los distritos de mayor concentración de afiliados y afiliadas el servicio de vacunación en domicilio para aquellas personas en situación de vulnerabilidad.

IOMA implementó esta novedosa metodología de vacunación a domicilio para casos específicos, a fin de evitar que haya una mayor circulación de personas y gran afluencia a las farmacias para recibir la vacuna antigripal.

A este servicio podrán acceder los afiliados y afiliadas de 65 años o más, ya que son consideradas uno de los grupos de mayor riesgo. Se trata de evitar que esta población tenga que salir de su hogar en el marco de la cuarentena obligatoria que intenta el distanciamiento social y tomar todas las medidas necesarias para evitar la expansión del coronavirus.

Si bien la vacuna antigripal no protege contra el COVID-19 ni evita su contagio, es importante que las personas en situación de riesgo reciban la inmunización antigripal ya que el virus de la influenza muta en cada año.

Preguntas y respuestas sobre la campaña de vacunación

  1. ¿Quiénes pueden solicitar la vacuna en domicilio?

Pueden hacerlo aquellas personas que son mayores de 65 años y/o son consideradas grupos de riesgo.

  1. ¿Cómo hago para Solicitar La vacuna en mi domicilio?
Mediante un trámite sencillo los afiliados y las afiliadas de más de 65 años podrán solicitar la visita de un vacunador/a designado/a por IOMA registrándose  acá

También podrán llamar para solicitar un turno a los teléfonos de la Delegación que les corresponda.

Dentro de las 72 horas recibirán una respuesta por parte de la obra social.

  1. Quiero Vacunarme en la farmacia

Como todos los años los y las mayores de 65 años, con DNI y carnet de afiliación se presentan en la farmacia adherida a IOMA más cercana a su domicilio. No será necesario que presenten la receta.
Los menores de 65 años con patologías de riesgo también pueden vacunarse en la farmacia adherida a IOMA más cercana a tu domicilio. Si es la primera vez que se vacunan deben presentar receta e historia clínica u orden médica con el diagnóstico directamente en la farmacia.

  1. ¿Tengo que pagar para vacunarme?

Para los afiliados y las afiliadas a IOMA la vacuna es gratuita y no deben pagar absolutamente nada, ni en la farmacia ni en el domicilio, en caso de ser un beneficiario/a de este servicio que IOMA brinda este año.

  1. ¿Quiénes SON LAS PERSONAS QUE TIENEN QUE VACUNARSE?

Todas aquellas personas de 65 años o más, o quienes tienen alguna patología de riesgo.

  1. ¿Quiénes son consideradas personas con patologías de riesgo?
  • Embarazadas: en cada embarazo y en cualquier trimestre de la gestación.
  • Puérperas: hasta el egreso de la maternidad –hasta un máximo 10 días–, si no recibió la vacuna durante el embarazo.
  • Niños de 6 a 24 meses de edad (son dos dosis, si no recibió dos dosis anteriormente).
  • Personas entre los 2 y 64 años que tengan factores de riesgo.
    Personas
    de 65 años y mayores.
  1. ¿Cuáles son los FACTORES DE RIESGO?

Enfermedades respiratorias crónicas:

  1. Hernia diafragmática
  2. Enfermedad pulmonar obstructiva crónica [EPOC]
  3. Enfisema congénito
  4. Displasia broncopulmonar
  5. Traqueostomizados crónicos
  6. Bronquiectasias
  7. Fibrosis quística
  8. Asma moderada y grave.

Enfermedades cardíacas:

a. Insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, reemplazo valvular, valvulopatías.

b. Cardiopatías congénitas.

Inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (no oncohematológicas):

a. Infección por VIH

b. Utilización de medicación inmunosupresora o corticoides en altas dosis (mayor a 2 mg/kg/día de metilprednisona o más de 20 mg/día o su equivalente por más de 14 días)

c. Inmunodeficiencia congénita

d. Asplenia funcional o anatómica (incluida anemia drepanocítica)

e. Desnutrición grave.

Pacientes oncohematológicos y trasplantados:

a. Tumor de órgano sólido en tratamiento

b. Enfermedad oncohematológica, hasta seis meses posteriores a la remisión completa

c. Trasplantados de órganos sólidos o precursores hematopoyéticos

Otros:

a. Obesos con índice de masa corporal mayor a 40

b. Diabéticos

c. Personas con insuficiencia renal crónica en diálisis o con expectativas de ingresar a diálisis en los siguientes seis meses

d. Retraso madurativo grave en menores de 18 años de edad

e. Síndromes genéticos, enfermedades neuromusculares con compromiso respiratorio y malformaciones congénitas graves

f. Tratamiento crónico con ácido acetilsalicílico en menores de 18 años

g. Convivientes de enfermos oncohematológicos

h. Convivientes de prematuros menores de 1.500 g

  1. ¿Qué documentación tengo que presentar si tengo menos de 65 años?

Los menores de 65 años deben presentar su DNI y su carnet de afiliación. En caso de haber recibido la vacuna antigripal en 2018 y 2019, no será necesario solicitar la autorización previa en la Delegación siempre que IOMA pueda fehacientemente corroborarlo en el sistema de validación. Si es la primera vez que se vacuna deberá presentar en la farmacia adherida la receta con historia clínica u orden medica con diagnóstico y la farmacia realizará la validación.

  1. ¿Qué sucede si soy una persona de riesgo y el año pasado no me vacuné?

En este caso vas a tener que presentar en la farmacia la receta, la historia clínica u orden de aplicación con el diagnóstico. En el caso de no contar con esta historia clínica vas a necesitar la autorización médica con diagnóstico. En el contexto del COVID-19 y en cuarentena esta indicación te la puede enviar mediante correo electrónico o whatsapp.

  1. ¿Qué sucede si voy a la farmacia que me corresponde y no tienen la vacuna?

La campaña de vacunación antigripal de IOMA comenzó el 15 de abril. La obra social repartió las dosis que recibió en todas las farmacias adheridas a la obra social. Si en el momento en que vas a vacunarte, la farmacia ya no cuenta con la vacuna, dispondrá de ésta en el transcurso de unos pocos días, ya que IOMA continuará recibiendo dosis que serán distribuidas en todos los distritos de la provincia de Buenos Aires para cumplimentar con el cronograma de vacunación antigripal que corresponde.

Cómo ponerte el cubrebocas

Cómo ponerte el cubrebocas

1

Lávate las manos. Antes de tocar un cubrebocas limpio, lávate las manos muy bien con agua y jabón.
  • Una vez que hayas aplicado jabón en tus manos húmedas, debes frotártelas para lavarlas durante al menos 20 segundos antes de enjuagarlas.
  • Siempre usa una toalla de papel limpia para secarte las manos y, luego ponla en un contenedor de basura.

Consejo: antes de desechar la toalla de papel, úsala para abrir o cerrar una puerta después de haberte lavado las manos.

 

2

Revisa el cubrebocas para buscar defectos. Una vez que hayas tomado un cubrebocas nuevo (sin uso) de la caja, revisalo para asegurarte de que no tenga defectos, agujeros ni desgarros en el material. Si el cubrebocas tiene defectos, agujeros o desgarros, tiralo y saca otro nuevo (sin uso) de la caja.

3

Orienta la parte superior del cubrebocas correctamente. Para que el cubrebocas quede lo más cerca posible de tu piel, ten en cuenta que la parte superior del cubrebocas tiene un borde flexible, pero rígido, que puedes moldear alrededor de su nariz. Asegúrate de que este lado esté orientado hacia arriba antes de ponerte el cubrebocas en la cara.

4

Asegúrate de que el lado correcto del cubrebocas quede hacia el afuera. El interior de la mayoría de los cubrebocas es de color blanco, mientras que el exterior es de otros colores. Antes de ponértelo, asegúrate de que el lado blanco vaya hacia tu cara.

 

5

Ponte el cubrebocas en la cara. Existen muchos tipos de cubrebocas, cada uno con diferentes métodos de fijación a la cabeza.

  • Bandas para orejas. Algunos cubrebocas tienen dos bandas para orejas a cada lado. Por lo general, estas bandas se hacen de un material elástico para que puedan estirarse. Agarra este tipo de cubrebocas de las bandas, pon una alrededor de una de tus orejas y luego la otra alrededor de la del otro lado.
  • Lazos o correas. Algunos vienen con piezas de tela que se amarran alrededor de la parte posterior de la cabeza. La mayoría de estos cubrebocas tienen lazos o correas en la parte superior e inferior. Toma el cubrebocas de los lazos superiores, colócalos alrededor de la parte posterior de la cabeza y amárralos para unirlos.
  • Bandas. Algunos vienen con dos bandas elásticas que se colocan encima y alrededor de la parte posterior de la cabeza (distintas a las que se colocan alrededor de las orejas). Sujeta el cubrebocas frente a tu cara, jala la banda superior por encima de la parte superior de tu cabeza y ponla alrededor de la coronilla. Luego, jala la banda inferior sobre la parte superior de la cabeza y ponla en la base de tu cráneo.

6

Ajusta la pieza que va en la nariz. Ahora que el cubrebocas está en su lugar en la cabeza y la cara, usa el dedo índice y el pulgar para pellizcar la parte flexible del borde superior alrededor del puente de la nariz.

 

7

Amarra la banda inferior del cubrebocas, si fuese necesario. Si usas un cubrebocas con bandas que se amarran en la parte superior e inferior, en este momento ya puedes atar la banda inferior alrededor de la base del cráneo. Debido a que ajustar la pieza flexible para la nariz puede afectar el ajuste general del cubrebocas, lo mejor es esperar hasta después de que la pieza de la nariz esté en su lugar para amarrar las correas inferiores.

  • Si ya has amarrado las correas inferiores, es posible que tengas que volver a ajustarlas.

 

8

Ajusta el cubrebocas en tu cara y debajo de tu barbilla. Una vez que el cubrebocas esté totalmente asegurado, ajústalo para que te cubra la cara y la boca, de modo que el borde inferior quede debajo de tu barbilla.

 

Nos movemos junto a RAFAM

Nos movemos junto a RAFAM

La Fundación RAFAM (Red de Actividad Física para Adultos Mayores) compartirá durante la cuarentena, bajo la consigna #Yomequedoencasa, videos con rutinas de ejercicios para hacer en casa. 

Para conocer sus propuestas, visitá su canal de YouTube y elegí la que más te guste.

Acá te compartimos algunas opciones de entrenamiento en casa:

 

Y una más: