Mientras la digitalización de la vida avanza a pasos agigantados son muchos los que evitan cajeros automáticos y celulares. El problema se agudiza en los sectores más vulnerables

A sus 60 años, Juanita Marín, jubilada y dirigente del Sindicato de Trabajadores Pasivos del Gran La Plata, lleva una vida social muy activa y esa actividad se refleja en su celular y en su presencia en distintas redes sociales. Sin embargo, Juanita reconoce que no se lleva bien con el cajero automático. No lo entiende. No le gusta. Prefiere, como muchas personas de su edad y aún mayores, la caja tradicional, aunque eso le implique una mayor inversión de tiempo o tener que estar en el Banco, estratégicamente, a una hora determinada.

Para Juanita, esa relación difícil que tiene con el cajero automático no es una rareza: la ve también en muchas de las personas de su edad y del barrio de Olmos, donde vive, esas que se suman a las largas colas de los bancos, sobre todo en las primeras horas de actividad.

Esa relación tensa entre abuelos y cajeros, de la que también hablan los especialistas en la tercera y la cuarta edad, es apenas una expresión de la brecha que separa a muchos abuelos del mundo digital. Un fenómeno que tiene que ver con un mundo que se digitaliza a pasos agigantados y al que muchos abuelos no terminan de adaptarse. Sobre todo, los pertenecientes a los sectores económicamente más vulnerables, con dificultades para acceder a los dispositivos y a herramientas como celulares con acceso a Internet, tabletas, computadoras o una señal de wifi.

 

 

El último trabajo que midió el impacto de la digitalización entre los adultos mayores en nuestro país arrojó, en ese sentido, algunos resultados preocupantes. Según él, el 64% de los mayores de 60 años no usa el cajero automático por sí solo para retirar dinero o realizar otros trámites. De ese total, cuatro de cada diez prefieren retirar el dinero por ventanilla y el 21% considera que el funcionamiento de los cajeros es “complicado”. El estudio indica que esta situación se agrava con la edad, llegando a involucrar a algo más del 75% de los mayores de 75 años y más. El estudio añade que son las mujeres las que menos uso autónomo hacen del cajero.

El trabajo se refiere también al uso de celulares e indica que un 44,5% de los mayores de 60 años lo utiliza por si sólo. Las principales razones son el impedimento físico (como no escuchar bien, no ver bien los números o no poderlo manipular). Y al igual que con el cajero automático, el uso del celular decrece con la edad.

Estos datos surgen de la Encuesta Nacional sobre la Calidad de Vida de los Adultos Mayores realizada por el Indec. Según destaca la platense Silvia Garcón, presidenta de la Red Mayor, “las cosas pueden haber cambiado un poco desde entonces en relación con los celulares, pero con los cajeros no se avanzó mucho”.

Desde esa entidad se destaca que las mayores quejas de los abuelos frente a la digitalización de cada vez más esferas de la vida cotidiana tienen que ver, sobre todo, con cajeros automáticos, call centers y facturas electrónicas.

“Muchos abuelos están familiarizados con el uso del celular y la computadora y hay bastantes cursos, inclusive algunos específicos para ayudarlos. Lo que sucede es que a esos cursos van abuelos de determinado sector social, mientras que en los sectores económicamente vulnerables, con más dificultades para acceder a los dispositivos y a las conexiones, la brecha digital se hace más grande. Hasta tal punto que los profesionales que trabajan para convertir a las ciudades amigables para la tercera y la cuarta edad hablan de “maltrato tecnológico”.

“Hay que tener en cuenta que muchas de las nuevas tecnologías mejoran considerablemente la vida de los adultos mayores con diferentes grados de dependencia. Están, por caso, los sistemas de monitoreo a distancia y aquellos que le recuerdan al abuelo cuándo tiene que tomar los remedios. El problema es cuando un organismo dedicado a los adultos mayores entrega turnos por Internet y la mayoría de los que acuden lo hacen personalmente y buscan a un empleado que los ayude con el trámite. También resulta especialmente problemático el tema de los cajeros automáticos y los Bancos sin que hasta ahora haya habido ningún Banco que implementara un programa de capacitación para adultos mayores”, concluye Gascón.

Artículo publicado en la edición impresa del diario EL DIA, el 25 de septiembre.
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