Si bien reconoce que hacía tiempo que ya no venían teniendo una buena relación, Mabel (72) cuenta que lo peor empezó cuando murió su marido y su único hijo decidió mudarse con ella a la casa familiar. Los constantes roces con su nuera por una convivencia forzada llevaron a que los maltratos verbales se hicieran moneda corriente y con el tiempo pasaran a ser algo más.

“Un día que estábamos discutiendo me empujó y al caerme me rompí un brazo. Cuando conté en el hospital lo que había pasado y un médico habló con él se puso furioso. Al volver a casa, me sacó de la habitación que siempre había sido la mía para mandarme a dormir al cuartito y empezó a amenazarme todos los días con que me iba a hacer internar”, cuenta Mabel, quien ante el temor de que su hijo volviera a golpearla se fue a vivir con su hermana y lo denunció.

Aunque a veces pasan inadvertidos para el entorno, los casos como el de Mabel son mucho más comunes de lo que se suele pensar. La Organización Mundial de la Salud calcula que uno de cada diez adultos mayores sufre abusos en forma regular, y en la mitad de los casos -como expone un reciente informe de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia- los agresores son sus hijos.

“La violencia doméstica es uno de los flagelos sociales que más ha crecido en la actualidad; y entre los grupos poblacionales más vulnerables se encuentra el que componen las personas que transitan la vejez, con mayoría de mujeres, cuyo número sigue aumentando incluso en este marco de pandemia”, cuenta la investigadora María Isolina Dabove, que se especializa en Derecho de la Vejez.

En una sociedad que envejece cada vez más por la baja de los nacimientos y el crecimiento sostenido de la longevidad, la violencia contra los mayores –temen muchos especialistas en el tema- seguirá en aumento en las próximas décadas, lo que torna imperiosa la toma de conciencia sobre el fenómeno y sus mecanismos de erradicación.

“El maltrato puede provocar lesiones físicas graves, sufrimiento emocional, trastornos psicológicos de larga duración, o incluso la muerte. En términos generales, es violento todo uso de la fuerza o del poder que una persona ejerce sobre otra a la que le causa un avasallamiento de su integridad, abriendo así el juego a la lógica de la dominación”, comenta Dabove al explicar que por eso “se trata de un fenómeno realmente complejo, multicausal, de difícil solución”, y que muchas veces no se ve.

Si la mayoría de estos casos no llegan a ser visibles es porque los adultos mayores, por encontrarse a menudo en situaciones de vulnerabilidad extrema, se sienten avergonzados y no saben tampoco a quien recurrir, una situación que la pandemia parece haber agravado todavía más.
“Durante 2020 la cantidad de denuncias bajó”, cuenta la secretaria letrada de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, Analía Monferrer, quien cree que lejos de indicar una mejora en la situación lo que revela esa merma es una mayor dificultad para denunciar.

“La cuarentena ha afectado la posibilidad de trasladarse y de hacer una denuncia –explica-. Esto se puede deber al desconocimiento de que no había restricciones o un mensaje tal vez no muy claro acerca de que las víctimas de violencia doméstica podían (y pueden) salir de sus casas sin consecuencias para hacer las denuncias y también a las dificultades en cuanto al traslado en sí”.

El hecho es que de los casi 600 episodios de violencia contra mayores denunciados a lo largo del año pasado en la Oficina de la Corte, el 35% fue atendido durante los primeros tres meses del año, solo el 41% en los 7 meses subsiguientes en los que tuvo vigencia el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO), y el 24% en los últimos dos meses del año cuando la restricción se distendió.

DENTRO DEL HOGAR
Durante 2020 la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte registró casi 595 casos de personas mayores de 60 años afectadas por hechos de violencia doméstica, en su mayoría mujeres, con una frecuencia diaria o semanal, y que 5 de cada 10 de los agresores fueron sus hijos.
Del análisis de los datos surge concretamente que entre las personas mayores que recibieron violencias, el 77% son mujeres y que el 68% de los denunciados son varones; pero también que el lugar de mayor riesgo es el hogar.

De acuerdo con el informe, el 59% de las personas mayores afectadas por situaciones de violencia cohabitaba con la persona denunciada al momento de la presentación y casi 90% de ellas tenía un vínculo familias con su agresor. En este sentido se precisa que cinco de cada 10 agresores fueron hijos e hijas, el 24% sus parejas y el 4% hermanos o hermanas.

Asimismo, la frecuencia de las situaciones de violencia registrada por la OVD fue mayoritariamente (más del 60%) diaria y semanal, una proporción que es un 10% más elevada que la evidenciada en 2019.

El informe también advierte que en una misma situación pueden coexistir distintos tipos de violencias. En esta línea, la violencia de tipo psicológica se encuentra presente en casi todas las denuncias en las que las personas mayores fueron afectadas (97%) y las de tipo ambiental y física, en el 49% de los casos.

Sobre estas últimas, el 36% de las víctimas de violencia física (323) fue revisada por profesionales del Servicio Médico de la Oficina de la Corte y se constataron lesiones en el 86% de los casos, a la vez que el 34% de las personas agredidas tenía antecedentes de lesiones físicas producto de situaciones de violencia.

DENUNCIAS
Ante este tipo de situaciones, las posibilidades que tiene una persona mayor de poner freno al agresor es hacer la denuncia tanto en la comisaría más cercana como en algunas de los organismos públicos que se dedican a atender la problemática.

Uno de esos organismos es la Defensoría del Pueblo bonaerense, que a través de su área de Protección de Derechos de las Personas Adultas Mayores actúa, asesora, acompaña y recibe reclamos sobre derechos vulnerados vinculados a cualquier problemática que las y los afecte, con el objetivo de solucionar , cesar o modificar situaciones vinculadas a las consultas recibidas.

Para encontrar apoyo especializado los interesados pueden comunicarse todos los días las 24 horas a los números de WhatsApp (+54 221 673 0823, +54 9 221 358-1323 y +54 9 11 2262-6532), la línea telefónica (0800-222-5262) y las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter, donde el organismo se encuentra con el usuario @DefensoriaPBA). En La Plata, una organización civil que también brinda apoyo y asesoramiento es la Red Mayor, que responde consulta por medio de su página web http://www.redmayorlaplata.com/

Fuente:
EL DIA

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