Veinte adultos mayores desafían el deterioro mental que puede implicar el paso del tiempo y comparten un programa de Memoria y Estimulación Cognitiva en la biblioteca popular tolosana “Mariano Moreno”. Tal es la demanda de vecinos de ese sector etario que busca prevenir la pérdida de lucidez y encontrarse con personas de realidades similares que una docena de aspirantes a la propuesta quedó en lista de espera, y ya con ese “superavit” arrancará el próximo taller el año que viene.
Distribuidos en una larga mesa ubicada en uno de los salones de la biblioteca perteneciente al Círculo Cultural Tolosano (1 entre 528 y 529), tres o cuatro varones y una mayoría absoluta de mujeres siguen muy entretenidos las consignas que plantea la psicóloga Melina Cuvelo y los ejercicios del cuadernillo confeccionado para el programa.
Buscar la palabra que completaría una oración, hallar la respuesta más adecuada a una situación hipotética, distinguir números pares e impares, armar breves relatos que contengan un hilo conductor. Todo eso más juegos y otros entretenimientos en los que falta la música apuntan a mantener activas las funciones cognitivas de las personas que alcanzaron ya determinada edad.
Pero conservar la memoria, la atención y la capacidad de razonar no es a lo único que aspira esta experiencia dirigida a los adultos mayores. Una vez que los hijos se independizaron, que fallecieron los padres y también algunos pares generacionales, que llegó la jubilación y los días pueden hacerse eternos y, en muchos casos, que ocurrió la viudez, hay gente que empieza a perder referencias y a sentirse sola.
“El grupo es importante por eso, porque además de estimular la memoria hace que se reúnan, que compartan momentos y que se ayuden entre ellos. Lo social y lo vincular es capital en ese momento de la vida”, explicó Cuvelo.
Al taller, que dura dos meses y sigue el trayecto de un primer nivel más sencillo y uno segundo que se complejiza desde el punto de vista de las consignas, asisten personas de entre 60 y 85 años, todos los lunes, de 16.30 a 18, y en forma gratuita. El mismo programa de la biblioteca solventa también los materiales con los que se trabaja. Concurren mujeres solas, vecinas del mismo barrio de largos años, amigas, algún matrimonio y en este bimestre en particular una madre con su hija.
Mónica Varela -58- comparte el espacio con su mamá, Edith Raccetti -81-. A la mayor de la familia le recomendó el taller la neuróloga que la atiende y la hija quiso acompañarla. Muy unidas, disfrutan de estar juntas en esta actividad al tiempo que ayudan con la práctica a entrenar las facultades mentales. “Me gusta venir con ella y además lo necesito como prevención para no ir perdiendo la memoria”, resaltó Varela.
Como se dijo, los ejercicios que se les presenta los ayuda a mantener las capacidades intelectuales a adultos mayores que pueden haber dejado de leer hace tiempo y así recuperan el hábito (otros en cambio son escritores amateur y llevan sus narrativas para compartir con sus compañeros de taller), pero en lo que insiste Cuvelo es en la posibilidad de encuentro que ofrece el taller. Cómo será que se cumple el objetivo central que el grupo planea fundar en ese club un centro de la tercera edad.

Fuente: EL DIA

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