Es el principal motivo por el que consultan en un recurso web de la Red Mayor referido al tema. Los registros oficiales “incompletos y desactualizados”, entre las causas

Peter Lloyd Sherlock en su paso por la Ciudad

Peter Lloyd Sherlock es profesor de Políticas Sociales Internacionales de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra, y desde 1991 estudia la situación de los adultos mayores en los países en vías de desarrollo. En el marco de sus trabajos, en 2017 participó de una investigación junto a la Red Mayor sobre el estado de los geriátricos en nuestra Región en el que se observaron irregularidades, falencias y prácticas cuestionables en la mayoría de los hogares de ancianos de la Ciudad. A partir de ese trabajo, dos años después, organizaciones que se dedican a temas de la tercera edad buscaron involucrar a la sociedad civil para mejorar la calidad de los servicios prestados. Lo hicieron impulsando un espacio web, dentro de la página de la Red Mayor, que funciona a la manera en que lo hace Trip Advisor para los turistas: donde las personas que tienen familiares en geriátricos comentaran y compartieran sus experiencias personales para orientar a los demás. Pero las 50 primeras participaciones que tuvieron en ese espacio, entre junio y hoy, fueron mayoritariamente consultas de quienes buscaban geriátrico y pedían las informaciones más básicas, tales como las listas de instituciones disponibles.

Para Peter Lloyd Sherclock, que ayer estuvo en La Plata tras un viaje por Brasil y que dialogó con este diario, esa falta de información elemental se relaciona sobre todo con un factor: “la falta de actualización de los registros oficiales en la materia, muchos de los cuales están, además, incompletos”.

“Notificamos a la Municipalidad de esta situación y nunca recibimos respuesta. Hicimos lo mismo con el área de Fiscalización del Ministerio de Salud y nunca nos contestaron”, dice Sherlock.

De ahí que, desde la Red Mayor y en el marco del mismo trabajo busquen incorporar en la página, en el futuro, “un apartado con datos y consejos para las personas que buscan geriátrico, incluyendo la pregunta de si el geriátrico es la única respuesta para su caso o si todavía hay otras alternativas; cuáles son los geriátricos disponibles y qué tipo de entidad se requiere en cada caso”.

Pero tanto para Sherlock como para Silvia Gascón, presidente de la Red Mayor, es importante que las opiniones compartidas en la página correspondan no sólo a quienes buscan geriátrico, sino “que sea un canal donde compartan experiencias quienes tienen familiares en alguno de las instituciones platenses para ayudar a la toma de decisiones”.

“Claro que a veces se hace difícil, porque no es lo mismo juzgar la calidad de un hotel que la de una institución de este tipo y determinar si se trata de un servicio de calidad”, indicó el especialista.

Según destacó Nélida Redondo, directora de investigaciones de la Fundación gerontológica Sidom, en La Plata y Gran La Plata hay en la actualidad alrededor de 70 geriátricos.

“Se trata de instituciones que tienen una calidad entre media y baja, con costos que oscilan entre los 25.000 y los 80.000 pesos por mes, ya que en La Plata no hay instituciones premium”, destacó por su parte Lisandro Mariño, director de un hogar de ancianos privado de La Plata e integrante de la Cámara de Hogares Geriátricos y Centros de Día de la Provincia de Buenos Aires.

Nélida Redondo destaca asimismo el fuerte cambio que tuvo el universo de los geriátricos en los últimos años a medida que crecía la expectativa de vida de la población.

El primer dato es el de un fuerte crecimiento del número de hogares y especialmente de los correspondientes al sector privado.

Así, si en 1971 un censo determinaba que había 541 hogares de ancianos, la mayoría de ellos estatales, ubicados en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires, y apenas un centenar de privados, en la actualidad se contabilizan más de 3.900 instituciones de este tipo, la mayor parte de ellas privadas.

Una de las características de las poblaciones es el alto número de mujeres frente al de los varones.

Así, ese estima que actualmente el 82% de la población de los geriátricos porteños es femenina, mientras que el porcentaje de mujeres internadas en esas instituciones en la Provincia de Buenos Aires alcanzaría al 75%, lo que se explicaría por la mayor sobrevida de la mujer, entre otros factores.

UN DEBATE URGENTE

Para Peter Lloyd Sherlock “hay que empezar a debatir el tema”, dado que entiende que en la Región, como “en toda Latinoamérica, se esconde la cabeza para no enfrentar esta realidad”.

Y puesto a comparar la situación de los geriátricos latinoamericanos con los de Inglaterra, destaca que una de las diferencias más importantes es el peso del consentimiento del adulto mayor a la hora de la internación.

“En los geriátricos de la Región es habitual que a las personas no se les pida su consentimiento para internarlas”, explica.

Otra de las diferencias que nota tiene que ver con el tema de los controles.

“El gobierno británico tiene una agencia que fiscaliza la situación de los geriátricos haciendo visitas sorpresivas en las que los inspectores se quedan durante dos días en una institución y elaboran un informe, que posteriormente hacen público, sobre la atención de ese establecimiento. En la Argentina el Pami hace algunas inspecciones, pero no se publican las conclusiones”, dice Sherlock.

Según el especialista uno de los problemas es que “el Estado en los países de Latinoamérica no es tan fuerte para controlar establecimientos privados. Un problema que se potencia cuando el sector que más creció brindando este tipo de servicios es privado”.

Sherlock destaca además que “la mayoría de las personas que trabajan en geriátricos quieren dar una mejor atención y a veces no es tan dificultoso ni tan caro mejorar algunos aspectos del servicio”.

Entre ellos mencionó “incluir cortinas en dormitorios colectivos para garantizar cierto grado de privacidad, o hablarles a los mayores utilizando el tratamiento de “señora” y “señor”, que transmite respeto. Medidas muy sencillas, que no tienen un costo económico importante y que pueden tener un impacto positivo sobre las personas internadas”, indica Sherlock.

 

Artículo publicado en la edición impresa del diario EL DIA, el 4 de septiembre de 2019.
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