Si sos vecino de algún establecimiento de larga duración, o familiar de algún residente, y sos testigo de alguna irregularidad, no dudes en denunciarla. ¿No sabés dónde? Mandanos un mail a redmayorinfo@gmail.com y te asesoramos.

 

El sitio web ADN Digital publicó, el fin de semana, un escalofriante artículo sobre abusos a mayores en geriátricos platenses. 

Citaba, entre sus fuentes, aunque sin mencionar su nombre, a una “enfermera que trabajó allí” y que, cansada de la situación, “decidió denunciar los abusos, el abandono y la desidia que observó en la inmensa mayoría de sus compañeras de los cuatro geriátricos en los que estuvo, y que tuvo como víctimas de los crueles tratos a los adultos mayores en situación de absoluta vulnerabilidad”.

Específicamente, el artículo mencionaba a “cuatro geriátricos, propiedad del mismo dueño”, en lo que trabajó la enfermera denunciante. “El Hogar San Basilio, ubicado en la calle 5, entre 77 y 77 bis; el Ana Hassen 1, de 527 entre 117 y 118; el Ana Hassen 2, de 527, entre 118 y 119, y el Cuatro Estaciones, de 118 bis Nº 802”.

Sobre uno de estos geriátricos, Red Mayor La Plata había recibido una denuncia que, oportunamente, elevamos a las entidades competentes.

El relato de la enfermera es contundente. “Hace dos años vengo viendo cómo se ríen de los abuelos y se hacen bromas entre ellas adelante de los pacientes; me cansé”, le dijo la mujer a ADN en un artículo que se ilustró con contundentes imágenes en la que se ven los abusos a los que eran sometidos los mayores.

Indignante imagen sobre el abuso a los mayores

Según el artículo, “la mujer ya se contactó con los familiares de las personas allí internadas y dejó en sus manos los siguientes pasos a dar en relación a esto”.

En las fotografías se observa cómo las enfermeras juegan con los pacientes, se ríen y a su vez se mofan de sus necesidades; por caso, una de ellas le corta el pelo a una señora y se ríe; se dibujan y escriben cosas en sus cuerpos, adelante de ellos; hay un hombre atado a una silla de ruedas, y otro al que le colocan una calabaza en la entrepierna, por debajo del pantalón.

Entre los abusos relatados por la mujer, las empleadas se comen la comida de los mayores, les roban la medicación, la ropa, los elementos de limpieza, como jabones y dentífrico, todo pagado por los familiares.

“Si bien la mayoría de las imágenes fueron tomadas en el Hogar de Adultos San Basilio, en el resto suceden situaciones similares, porque incluso mantienen guardias rotativas con las mismas empleadas”, dice ADN.

El artículo, que fue publicado bajo el título “Abuelos a la buena de Dios: Brutales imágenes de abusos y abandono en geriátricos de La Plata”, fue borrado días después de haberse publicado.

LA PALABRA DEL DUEÑO

Horas después de que circulara esta noticia en diferentes portales, el dueño de las instituciones, Martín Silveyra, rompió el silencio. 

Según declaró en el canal C5N, reconoció a esas trabajadoras por las fotos e indicó que los hechos ocurrieron hace más de cuatro años. “De todas las enfermeras que aparecen en las fotos, solo una quedaba trabajando en los hogares, y es la que despedí ahora”, manifestó. Además explicó que se enteró de lo que había ocurrido recién ahora, por la información dada por el canal.

Silveyra se mostró indignado con lo ocurrido, explicó que ya hubo una “denuncia de hecho”, por lo que el sábado pasado la policía se acercó a los lugares, y anticipó que él mismo se va presentar para denunciar a las responsables y va a presentar toda la documentación. “Voy a ir al Ministerio con todo para que les saquen sus matriculas profesionales porque no quiero que sigan trabajando en ningún lado”, dijo.

Martín Silveyra, dueño de los hogares en cuestión

El dueño de las cuatro instituciones las describió como “hogares” y no como geriátricos, ya que “alberga a personas en total estado de vulnerabilidad, con patologías que los afectan profundamente”. Por eso “todo el personal es profesional”, dijo y aseguró que este lunes se presentará ante las autoridades sanitarias para que les quiten las matrículas.

De todos modos insistió en que las fotos que trascendieron fueron tomadas hace cuatro años. También indicó que casi todas las enfermeras que aparecen ya no están trabajando para él. Sólo una que fue despedida en estas circunstancia. “Hay rotación de personal porque les salen nombramientos en hospitales o eligen otros trabajos”, indicó.

“Voy a ir hasta las últimas consecuencias”, afirmó Silveyra, que considera que el episodio puede perjudicarlo.

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