Alberto Peroni, dueño de la tradicional tienda de uniformes Casa Peroni, que funciona en la ciudad desde 1950, encabeza desde antes de que fuera dictada la cuarentena una campaña solidaria con la que se propuso hacer llegar barbijos, cofias y máscaras a las instituciones que más lo necesiten, entre ellos, residencias y hogares geriátricos de la ciudad, a los que se llegó a través del aporte de Red Mayor La Plata.

La movida nació puertas adentro, en su casa: su compañera de vida, psicóloga, que trabaja en un centro de salud, le hizo abrir los ojos sobre una lamentable realidad: la falta de insumos en los lugares más “calientes”, donde se atienden a posibles contagiados, era total, y tampoco había protocolos de acción ni medidas de preventivas a las que regirse.

La reacción de Peroni fue inmediata.

Avalado por su experiencia y conocimiento textil, se volcó primero a armar barbijos con bolsas ecológicas. La iniciativa fue compartida en las redes sociales y, como vieron que había buenas respuesta de la gente, se animó a ir por más con la creación de “Emergencia, colaboremos desde casa”, una plataforma desde la que convocó a costureras de toda la ciudad para que ayuden con la producción de insumos para donar.

“La movida explotó”, contó Peroni, sobre la página que, en un mes y medio, consiguió más de 2600 seguidores, y gracias a la cual ya han recibido más de 300 donaciones que le permitieron entregar, a la fecha, más de 5000 barbijos.

Las costureras, de entre los 20 y 87 años, se sumaron a esta movida solidaria desde diferentes puntos de la región: desde Berisso hasta Etcheverry y desde Sicardi hasta Villa Elisa, porque la solidaridad no tiene frontera.
Peroni, que por estas circunstancias inéditas a las que nos enfrentó el COVID-19 tiene la fábrica cerrada, se convirtió entonces en el encargado de hacer funcionar toda esta logística que incluye la recolección, clasificación y entrega de las donaciones.

COMPARTIMOS UN VIDEO DE LO QUE HIZO EL GRUPO "EMERGENCIA COLABOREMOS DESDE CASA" EN ESTOS ULTIMOS 45 VERTIGINOSOS DIAS!!MUCHAS,MUCHAS GRACIAS A LAS COSTURERAS SUPER GUERRERAS (DE 20 A 87 AÑOS),LOS HACEDORES DE MASCARAS,LOS DONANTES,A VALE Y FLOR X SU DESINTERESADA AYUDA,A LAURA X EL APOYO INCONDICIONAL,A SILVIA CELLINI PORQUE ES UNA MOTONETA DE ENERGIA,A LOS ARTISTAS CON SU APORTE , Y A TODOS LOS QUE DE UNA U OTRA MANERA PARTICIPAN DE ESTA CAMPAÑA SOLIDARIA PARA QUE LOS VECINOS QUE ESTAN EN LA 1RA FILA TENGAN PROTECCION PARA TRABAJAR.GRACIAS ESPECIALES A JOAKO CAMINOS X TODAS LAS EDICIONES DE LOS VIDEOS.

Posted by Casa Peroni, uniformes desde 1950 on Friday, May 8, 2020

 

Con ganas de seguir colaborando, las costureras se empezaron a quedar sin materiales para la confección de insumos, entonces, otras personas, empezaron a donar hilos, elásticos, friselinas y el trabajo de Peroni se incrementó porque además de retirar barbijos empezó a llevar a las costureras los materiales para que pudieran confeccionarlos.

“Hubo mucho laburo”, reconoció Peroni, que le adjudicó a su signo zodiacal, Virgo, la fortaleza que tuvo para navegar las convulsionadas aguas de este proyecto solidario que lo tiene muy entusiasmado. Tanto que, con la ayuda de un grupo de arquitectos, confeccionaron un mapa de toda la región en el que, con nombre y dirección, figuran las costureras que participaron en este proyecto y las instituciones a las que se donaron.

Las donaciones, primero, fueron entregadas en 47 centros de salud, y después se fueron sumando otras como Policía, Bomberos, Cárceles, Niñez y Adolescencia. En el listado de donaciones se sumaron, recientemente, hogares y residencias de mayores.

Peroni recibió de parte de Silvia Gascón, presidenta de Red Mayor La Plata, un listado con más de sesenta instituciones platenses, a las que les empezaron a llegar insumos por orden de prioridad. La necesidad de recibir este tipo de insumos quedó manifestada en la reciente encuesta a hogares que, en el marco del COVID-19, encabezó Red Mayor La Plata junto a Fundación SIDOM y la Cámara de Hogares y Centros de Día de la Provincia de Buenos Aires.

Más allá de la grandeza de esta iniciativa, en tanto se activó en un momento de mucha precariedad y urgencia, sin ningún tipo de ayuda oficial, Peroni destacó el otro significado de este proyecto: la parte motivacional. “Le dábamos un sentido a todo ese día tan largo que se hacía, dentro de la cuarentena, en la casa, en el aburrimiento. Entonces, las costureras nos agradecían a nosotros. Por eso es que es tan lindo”, remarcó.

Peroni, que podría estar produciendo a gran escala y vendiendo barbijos desde su fábrica, eligió no hacerlo; decidió no lucrar con una necesidad primordial y puso manos a la obra, dedicando su propio tiempo y dinero, en ayudar a los demás.

 

Vaya un aplauso desde estas líneas para todos los Alberto Peroni que habitan este convulsionado mundo.
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