Inservible, descartada, invisible, abusadaAsí se sienten las personas adultas mayores cuando son maltratadas en lugares como consultorios médicos, comercios o al hacer trámites. Son solo algunas de las expresiones que utilizaron para definir sus emociones ante estas situaciones con las que muchos deben lidiar, lamentablemente, con frecuencia e incluso, a veces, por parte de sus allegados. De hecho, 83% de los casos de abuso y maltrato a las personas mayores se da en el ámbito doméstico.

Vulnerable, triste, frustrada, humillada, son algunas otras. Son parte de un abordaje que realizó la Dirección de Adultos Mayores de la Provincia, en el que consultó a 300 personas cómo se sienten cuando son maltratadas y bien tratadas. Los resultados duelen.

HOY ES EL DÍA MUNDIAL DE TOMA DE CONCIENCIA DEL ABUSO Y MALTRATO A LA VEJEZ

“El maltrato hacia las personas adultas mayores ha sido definido como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”, expresa una publicación del Inadi.

Explica que puede adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas; o ser el resultado de la negligencia, sea ésta intencional o no.

“En nuestra sociedad, donde se tiende a valorar a las personas por su vinculación con la capacidad de producir o de acumular riqueza material, el paradigma a emular resulta ser el de la juventud, sana, fuerte y productiva. En sentido inverso, se ha cargado de signos negativos a la ancianidad, asociándola a la enfermedad, la incapacidad y la improductividad”, apunta.

Y señala que sobre la base de esta valoración negativa estereotipada se han generado toda clase de actitudes y prácticas discriminatorias, que van desde el aislamiento en el seno de la familia, a la falta de respeto en la vía pública, o el maltrato en las instituciones, todas éstas, situaciones que la sociedad naturaliza.

EL BUEN TRATO

La Dirección de Adultos Mayores de la Provincia también consultó a las personas mayores cómo se sienten al recibir un buen trato al concurrir a un consultorio, a un comercio o al hacer un trámite y el 17,6% se siente respetada, el 15,7% bien y el 8,7% feliz. “Este tipo de emociones forman parte de su bienestar, favorecen el manejo del estrés, facilitan el rendimiento y mejoran las relaciones sociales y la salud”, expresaron desde la dirección.

Satisfecha, agradecida, aliviada, fueron otras de las expresiones.

EL MALTRATO MÁS HABITUAL ES EN EL ÁMBITO DOMÉSTICO

Según datos de la mencionada dirección, 83% de los casos de abuso y maltrato a las personas mayores se da en el ámbito doméstico.

Resaltan desde el área que el abuso y maltrato hacia las personas mayores se considera un problema de derechos humanos y salud pública que pone en riesgo la integridad de las personas envejecidas, obstaculizando el ejercicio pleno de sus derechos; por ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 15 de junio como el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez.

Y pone el acento en la realidad que expresan las denuncias que reciben: el 58% de las personas en situación de maltrato son mujeres mayores y el 42% son hombres mayores. El principal agresor es en un 75% un familiar conviviente.

A medida que la edad de la persona aumenta, la exposición al maltrato crece, se estima que el 11,52% de las personas entre 60 y 69 años sufren maltrato y asciende a 53,84% entre las personas de 80 y 89 años.

“Es esencial comprender que la condición de vulnerabilidad que viven algunas personas mayores no es causada por la edad, sino por factores estructurales que las afectan y se presentan a lo largo de su curso de vida. Estos determinantes generan desigualdades sociales que se pueden exacerbar en la vejez y se interrelacionan con otros factores como son la condición género, el origen étnico y racial, el componente socioeconómico y sociodemográfico, así como la condición de salud (si padece alguna enfermedad, si presenta algún tipo de discapacidad física, cognitiva y/o trastornos psicosociales)”, advierten.

 

Fuente: artículo de Verónica de Vita publicado en Los Andes. Ver original acá

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