Juan Alberto Seta (68) vive en un geriátrico porteño y se contagió de coronavirus a mediados de junio, por lo que debió pasar 13 días internado en un hospital; sin embargo, esta no es la primera vez que sobrevive a un virus que causa estragos a nivel mundial: en 1953 tuvo polio y pasó 44 días en la “Casa Cuna” de la Ciudad de Buenos Aires.

“Al principio estaba asustado y me molestaba irme (del geriátrico) porque estaba bien”, dijo Juan a Télam sobre el momento en que supo que había dado positivo en coronavirus, y luego contó que debió permanecer 13 días internado en el Hospital Español, ubicado en el barrio porteño de Balvanera.

Aunque estuvo internado, Juan no presentó síntomas en ningún momento, y en el hospital le hicieron solo estudios de rutina.

“Fueron unas vacaciones forzadas en una pieza de hospital. Por suerte teníamos televisión y nos atendieron muy bien”, contó.

Juan vive hace 10 años en un geriátrico del barrio porteño de San Cristóbal, el Hogar Catamarca, que a fines de junio reportó más de 60 casos de Covid-19 entre sus residentes.

Al hablar de lo ocurrido, Juan transmite serenidad: “Son cosas de la vida. Hay que tener fe, confianza y tratar de cumplir con las indicaciones que nos dan. Ya vamos a salir de esta”, dice, y agrega que el uso de barbijo y otros cuidados para prevenir el coronavirus “tienen que ser una cosa de rutina de acá a fin de año”.

Quizás sea la experiencia la clave de su tranquilidad, ya que no es la primera vez que Juan vive una epidemia para la cual no hay vacuna probada: cuando contrajo poliomielitis, en diciembre de 1953, todavía estaba en estudio la Sabin, que después hizo posible controlar a nivel mundial la enfermedad que afectaba principalmente a niños menores de cinco años.

“Tenía un año y medio. Estuve 44 días internado en la Casa Cuna, en ese momento estaban probando la (vacuna) Sabin”, dijo.

El virus polio, que puede causar parálisis musculares, dejó secuelas en Juan, quien debió usar muletas los primeros años de su vida y luego silla de ruedas.

Ya adulto, durante 20 años -entre 1980 y 2000- Juan trabajó como taxista con un coche adaptado, pero debido a la crisis económica que culminó en el estallido social de diciembre de 2001, perdió el vehículo y debió buscar otro empleo.

Así, en 2001, comenzó a vender números de la lotería La Solidaria, que contrata a personas con discapacidad.

“Andaba bien, me tocó una zona buena: Avenida de Mayo y Perú. La gente me fue conociendo y siempre tenía números encargados. Todos los días a las cinco de la mañana me tomaba el 17”, contó Juan, que es oriundo del partido bonaerense de Avellaneda.

En los nueve años de trabajo en La Solidaria, solo faltó 15 días, y fue porque se accidentó al intentar subir a un colectivo con su silla de ruedas. Como consecuencia, le hicieron “nueve puntos en la cabeza”, recordó.

“Me retiré en 2009 por voluntad mía y me dieron una indemnización como premio”, agregó.

Ahora, Juan lleva 10 años viviendo en el Hogar Catamarca y allí se siente cómodo, le gusta la atención que recibe y habla del lugar con afecto: “Es como una familia”, dice.

El 23 de junio último, en el Hogar Catamarca se realizaron 64 hisopados a residentes y solo dos dieron negativo, lo que implicó que la mayoría de los adultos mayores fueran trasladados a centros de salud. De las más de 90 plazas del Geriátrico, quedaron ocupadas solo unas 30.

Hoy, un mes después, ya regresaron casi todos los residentes y el hogar está libre de Covid.

“Queremos informar a los familiares de nuestros residentes y a la población en general que a la fecha el Hogar Geriátrico Catamarca se encuentra libre del nuevo coronavirus. Estamos recibiendo nuevamente a los residentes recuperados e ingresando a nuevos habitantes a nuestra institución”, dice un comunicado emitido por la institución esta semana.

“La mayoría de residentes que en su momento debieron ser trasladados a centros asistenciales ya fueron dados de alta y (…) han podido reintegrarse a nuestro hogar con la alegría de quien vuelve a casa”, agregaron las autoridades de la residencia.

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