La emoción que sintió Amelia Kauffer el fin de semana cuando depositó sus pies en el mar tras casi un año de encierro obligado por la pandemia del coronavirus tiene varios motivos para ser destacada.

Amelia nació y vivió en La Plata, donde formó una familia y tuvo dos hijos, hasta que a los 60 años decidió mudarse a San Clemente para cumplir su sueño de vivir cerca del mar y con la tranquilidad típica de los pueblos costeros.

Sin embargo, como a todo el mundo el 2020 la sorprendió a esta platense de 93 años con la mala noticia de la llegada al país del Covid-19 y la consecuente cuarentena estricta. Pero además tuvo algunos achaques de salud propios de su edad con la cual debió lidiar en los últimos meses. Entre estos una afección en la vista que luego le fue diagnosticada como cataratas y por la cual  en el mes de marzo tuvo que regresar a La Plata para someterse a una operación quirúrgica.

Debido a la declaración de la cuarentena, lamentablemente Amelia perdió el turno de la operación. El viaje a La Plata que a priori era por motivos de salud se convirtió luego en una larga estadía de varios meses en los que pudo transitar la pandemia en compañía de uno de sus hijos, su nieta y un nieto “político”.

Este fin de semana, casi un año después de haber dejado su casa, Amelia regresó finalmente a su ciudad adoptiva, San Clemente, y pudo reencontrarse con el mar. Omar, su hijo, contó en diálogo con este medio que “en La Plata salimos poco y nada, hubo que hacer cosas por su salud, pero no la hicimos para no arriesgarla.

“De pronto tenía que hacerse una operación de cataratas, teníamos todo listo y con la cuarentena tuvimos que frenar todo y ahora ella está esperando a que le den un turno nuevo”, agregó.

Sobre el regreso a la localidad costera, Omar contó que “ella estaba añorando su arbolito, el tomar mate en el manzanero ver a los vecinos, a los amigos, el entorno del mar, el aire y el meter, por fin, los pies en el agua”. “Ahora estamos aquí en San Clemente. Ella está conmigo, con su nieta y el novio de la nieta, disfrutando y acomodando la casa después de un año de ausencia”.

“Al ver el mar se puso muy contenta. Usamos una silla de ruedas para que se acerque al agua, pero es la primera vez que se sube a una. Ella usa andador, está muy bien, le gusta cocinar y ahora que se metió al mar está feliz”, dijo Omar. Seguramente Amelia retornará a La Plata para someterse finalmente a la operación y recuperar el sentido de la vista que lo tiene afectado en un 60 por ciento, según consignó su hijo.

Fuente: EL DIA
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