En oportunidad de su última visita a nuestra ciudad, el profesor Peter Lloyd Sherlock, de la Universidad británica de East Anglia, presentó un estudio sobre lo que bien podría considerarse una marcada práctica de “viejismo”. Es que junto a un grupo de profesionales, con la colaboración de la ONG platense Red Mayor, había realizado una investigación sobre como se trataba a los adultos mayores en los geriátricos de nuestra ciudad. Y los resultados, fueron de una contundencia escalofriante.

“Una de las cosas que más nos impresionó del estudio – señalaba la investigación – es que ninguno de los treinta geriátricos evaluados en la ciudad de La Plata requería el consentimiento informado de las personas mayores para su admisión. Les bastaba solamente la firma de un familiar y demostrar que se podía pagar. Y aunque en uno de ellos exigían conocer a las personas antes de admitirlas, la entrevista no era para averiguar si ellas estaban de acuerdo con quedarse a vivir ahí, sino para determinar si su grado de dependencia podía ser problemático”.

“Esta situación – explicaban por su parte desde la Red Mayor – atenta contra uno de los principales derechos de las personas mayores, que es el derecho a la autonomía, la capacidad de participar en las decisiones que afectan nuestras vidas incluso en la vejez; pero además es una práctica que viola lo establecido por el marco regulatorio de la actividad”.

A su vez, la investigación también señalaba como “especialmente preocupante”, que “muchos adultos no habían llegado a los geriátricos por sus propias necesidades de cuidado, sino por una decisión de sus familiares, que en ocasiones implicaba alguna forma de abuso económico o abandono”.

Entre otros maltratos, una de las prácticas cuestionables que el informe refería como habitual en la mayoría de los geriátricos platenses era el uso de pañales de manera rutinaria, ya sean estos necesarios o no.

Finalmente, a modo de conclusión, la investigación realizada en nuestra ciudad señalaba que “el riesgo de pasar por alto el consentimiento informado como si fuera un trámite menor es que da lugar a un gran número de internaciones innecesarias y contra la voluntad. Contra las recomendaciones –que indican la internación cuando el grado de dependencia de la persona exige más de ocho horas de acompañamiento para realizar sus actividades cotidianas-, hoy la principal causa de internación es la falta de una red familiar, donde muchas veces se interna a los mayores porque no hay quien los cuide, o directamente para apropiarse de sus bienes”.

Fuente
EL DIA

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