Al frente de su gimnasio especializado en adultos mayores, Guillermina Negro dice que el problema de la seguridad aparece de manera recurrente en las conversaciones de los mayores como una preocupación creciente, especialmente cuando viven solos. “Son muchos los casos de los que han sido atacados o engañados, en su casa o en la calle. Y generalmente después de un episodio de esta índole quedan traumados y con miedo”, dice la profesora de educación física que es también miembro de la Asociación Gerontológica Argentina.

Es que el delito contra los adultos mayores es un flagelo cuyas dimensiones conmueven y sorprenden: sólo durante el primer semestre de 2019 se cometieron cinco robos contra ellos sólamente en la modalidad de cuento del tío en la Provincia de Buenos Aires y en capital federal. Un total de 890 estafas que representaron un botín de 44,5 millones de dólares y a las que se sumaron los robos clásicos que los tienen por víctimas en calles y domicilios.

El tema ganó especial relevancia esta semana, después de que un jubilado fuera asesinado en el barrio Hipódromo, en el marco de un robo, la noche de Año Nuevo.

Jorge Pecchiari tenía 77 años y vivía en 37 entre 120 y 121. El primer día del año estaba desayunando cuando tocaron el timbre de su casa. Eran dos conocidos suyos a los que alguna vez había ayudado recolectándoles cartón, por eso abrió la puerta con confianza. Pero los sujetos se metieron en la vivienda con violencia y redujeron a Pecchiari tirándolo al piso. Cuando la mujer del jubilado, que estaba en el patio, llegó y advirtió la escena les dijo a los delincuentes que se fueran que, no había nada para robar en la casa -Pecchiari cobraba la jubilación mínima y hacía trabajos de refrigeración por su cuenta para sumar algunos pesos a su ingreso, contaron los vecinos- . Los ladrones robaron una cadena a la mujer y, antes de irse de la casa, dispararon a Pecchiari en el pecho, lo que le provocó la muerte instantánea al jubilado.

Con la sociedad todavía conmovida por el hecho y frente al crecimiento del número de adultos que viven solos de la mano del aumento de la expectativa vital y de la calidad de vida en la tercera y la cuarta edad, la vulnerabilidad de los mayores frente al delito es un tema que preocupa cada vez más.

LA MODALIDAD MÁS FRECUENTE

Fuentes policiales indican que la modalidad más frecuente de delito que sufre el adulto mayor en nuestra región es el denominado “cuento del tío”, una forma de estafa. Y encuentran en ella una dinámica particular.

“Generalmente, este tipo de delito está a cargo de bandas que se instalan en una zona durante dos o tres días, hacen varios intentos y se mudan rápidamente hacia otra región, para no ser atrapados”, indicaron a este diario esas fuentes.

Esas bandas suelen ser organizaciones integradas por varias personas, que hacen un trabajo de inteligencia previo contando en ocasiones con la complicidad de “empleados infieles” de organismos de previsión o entidades bancarias.

A partir de esos datos apelan a distintas mecánicas para lograr que el adulto mayor caiga en alguna trampa cuidadosamente montada para que entregue el dinero sin que medie, en esta modalidad, el uso de armas.

Así, basándose en algunas características de la población mayor, como la tendencia a tener dinero en su hogar debido a la desconfianza en las entidades bancarias o a que prefieren el manejo del efectivo al de las tarjetas de débito, inventan distintos engaños para robarles.

Los más comunes por estos días consisten en llamados teléfónicos que simulan ser de organismos previsionales o de bancos, en los que se les dice que les hablan por la reparación histórica para jubilados y se les pide números de cuenta y claves bancarias, datos con los que se apoderan del dinero de las cuentas.

Otro engaño corriente por estos días consiste en personas que simulan ser personal bancario y ofrecen -tras hacer un trabajo de inteligencia- un servicio por el cual un supuesto gerente de banco se ofrece a acercarse hasta el domicilio del adulto mayor para cambiarle sus dólares por billetes nuevos. Si la estafa prospera, un hombre bien trajeado llega hasta el domicilio del adulto mayor y se lleva sus ahorros con la promesa de regresar con nuevos billetes.

El secuestro virtual y el modus operandi según el cual ladrones se hacen pasar por empleados de empreas de servicios son otras de las modalidades del cuento del tío que todavía siguen vigentes.

Según indican fuentes policiales “son delitos que siempre se cometen sin armas, porque son excarcelables en el caso de que los autores sean descubiertos”.

A este tipo de hechos se suman otros, como el asalto, el robo o la entradera, donde sí aparecen las armas y una violencia que, según algunos especialistas, es creciente (ver aparte).

Ante esta situación, tanto desde ámbitos policiales como desde distintas entidades que se ocupan del bienestar de los mayores, se apela a una serie de consejos para evitar que los jubilados resulten víctimas de delitos.

Se parte de la base de reconocer la vulnerabilidad del adulto mayor frente a un mundo que cambia y que muchas veces los encuentra sin respuesta adecuada frente al delito.

El exceso de confianza, el aislamiento social, la soledad, son factores que suelen aumentar la vulnerabilidad y expertos como Silvia Gascón, presidente de la Red Mayor de La Plata, sugiere “cambios de costumbres y comportamientos” del propio adulto mayor, entre otras medidas, para reducir riesgos (ver aquí).

Entre las medidas recomendadas por esa entidad para prevenir que los adultos mayores resulten víctimas de acciones delictivas se cuentan la de cerrar bien puertas y ventanas con cerraduras adecuadas y no abrir a nadie que no se conozca; mantener una luz permanente en el exterior e interior de la casa; no comentar con extraños si la persona mayor vive sola y tener una buena red de contactos con los vecinos.

Para el momento en que la persona mayor está en la calle se recomienda llevar sólo el dinero que necesita, mantener la billetera o cartera al alcance de la vista, evitar caminar sólo de noche y al volver al hogar llevar siempre las llaves a mano y observar que no haya personas merodeando o dentro de la casa, Ante cualquier duda se recomienda no entrar.

Para proteger el dinero se recomienda no guardar sumas importantes en el domicilio y si recibe dinero no comentarlo, al tiempo que también se sugiere que vayan acompañados al banco.

Entre los consejos (ver gráfico) también se recomienda no resistirse si ese está siendo uno víctima de un asalto y recordar que prevenir no es encerrarse: hacer cadenas con vecinos o familiares, tener siempre teléfonos de emergencia a mano y participar de foros de seguridad.

Fuente: EL DIA
Artículo publicado en la edición del domingo 5 de enero. Leer original aquí

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