Gema Pérez Rojo, profesora titular de la Universidad CEU San Pablo e investigadora y experta en personas mayores, apunta que existen estudios que indican que el uso de la musicoterapia de forma rigurosa a nivel metodológico y científico “aumenta los beneficios a nivel biopsicosocial, ya que incrementa la participación social, las habilidades sociales y de comunicación y emocionales (disminuye agitación, estrés y depresión), disminuye la presencia de comportamientos problemáticos y actúa de estímulo para la memoria y el lenguaje en personas con demencia”. Además, continúa esta experta en personas mayores, “se ha encontrado que su uso podría ser una alternativa al uso de medicación y restricciones físicas ante la presencia de comportamientos problemáticos”. Incluso, prosigue Pérez Rojo, “la música puede hacer que se mantengan conectados con el entorno próximo y las personas que les rodean, familiares o no”.

Aseguran los expertos que la aplicación terapéutica de la música puede ayudar, según los resultados de los estudios realizados, a personas mayores con demencia, con enfermedad terminal, con Parkinson o personas mayores que han sufrido un ictus. En el caso de utilizarse con fines terapéuticos, al igual que cuando se utilizan otro tipo de intervenciones, la profesora titular de la Universidad CEU San Pablo explica que “la clave consiste en conocer bien a la persona, para tener información sobre sus preferencias e intereses musicales. Se ha comprobado que el uso individualizado y personalizado de la música tiene efectos positivos. Además, se han encontrado algunos beneficios al aplicarla a través de hilo musical, pero también en el caso del uso de cascos individuales para que cada persona escuche la música que le gusta. Aunque, en ocasiones, el hilo musical también puede convertirse en un elemento de “ruido” para algunas personas mayores, con algunas de esas patologías”.

Durante el confinamiento, la Fundación Salud y Comunidad (FSC) valoró necesaria la introducción de un técnico en musicoterapia en la residencia y centro de día Els Arcs de Figueras: Víctor García. María Blasa Vilches, coordinadora del Área Psicosocial y psicóloga del mismo centro, apunta que “lo más interesante de esta actividad ha sido la interacción entre el musicoterapeuta y cada persona mayor, ya que todos pudieron compartir un pedazo de ‘intimidad personal’ con el grupo y esto fue importante para generar cohesión y apoyo mutuo, valores muy importantes en esta situación”.

La edad media de las personas que viven en el centro de forma permanente es de 85 años. La coordinadora del área psicosocial del Centro manifiesta que “las reacciones ante esta actividad han sido positivas y diversas. Algunas personas han conectado rápidamente con las canciones que han significado algo para ellas. En otras, en cambio, ha sido un proceso más lento; el escuchar y rememorar ha ayudado a recordar aquello que las emocionaba”.

Con qué se emociona cada persona mayor

María Blasa Vilches declara que “Víctor ha realizado con cada persona una búsqueda de las preferencias y ha observado a las personas más dependientes para averiguar con qué se emociona cada persona mayor. Nos ha sorprendido observar a personas muy desconectadas seguir la melodía con una mano o un pie o cómo las han tarareado, aunque no se supieran la letra”. Además, en las actividades diarias, la coordinadora del Área Psicosocial y psicóloga de la Residencia y Centro de Día Els Arcs dice que se han introducido rupturas de rutinas que “se marcan con la música y anticipan que va a pasar: la música relajante para los mediodías, la música festiva para ir al jardín… La anticipación aporta seguridad sobre qué va a pasar, sobre todo a las personas más dependientes”.

Ana Asensio, psicóloga y doctora en Neurociencia, fundadora de Vidas en Positivo, comenta que “en las personas mayores, que ya tienen además una importante banda sonora de su vida, la musicoterapia se puede convertir en un magnífico recurso para apoyar sus estados emocionales, evocar recuerdos, estimular áreas del cerebro y ofrecerles cerebralmente mensajes de activación motora”.

La American Music Therapy Association (AMTA) define la musicoterapia como una profesión, en el campo de la salud, que utiliza la música y actividades musicales para tratar las necesidades físicas, psicológicas y sociales de personas de todas las edades. Ana Asensio admite que, con la aplicación de estas terapias musicales, “los mayores encuentran la forma de expresar sus emociones de una forma casi instantánea, ya sea a través del lenguaje verbal o del no verbal. Escuchando una canción que haya sido especial para ellos en algún momento de su vida, se logra transportar a la persona al pasado y evocar exactamente las mismas sensaciones que sintió al oírla en aquel entonces. Esta activación de la memoria es altamente positiva y relajante para ellos”.

La fundadora de Vidas en Positivo enumera algunos de los beneficios que aporta la musicoterapia en las personas mayores:

  • Estimulación de áreas cerebrales, de memoria, hipotalámicas, áreas asociativas en el lóbulo parietal, áreas de integración auditiva, áreas límbicas y emocionales…
  • Generación de neuroquímicos placenteros para el cuerpo como son las endorfinas.
  • En el caso de que la persona mayor pueda, la anima a moverse, a bailar, a hacer ejercicios adaptados a cada edad o cada momento, y les alienta a imaginar movimientos que también activan esas neuronas motoras en el cerebro.
  • A nivel social, la música socializa, porque nos relaja y nos anima si está destinado su uso a ello.
  • Si, además, la música tiene letra, el hecho de aprendérsela, cantar, ya está liberando neuroquímicos positivos como oxitocina y serotonina, además de trabajar áreas del lenguaje y de la memoria, y convertirse en una actividad divertida que se puede hacer en grupo.
  • Emocionalmente puede cambiarnos estados internos y ayudarnos a sentirnos muy bien, relajados, tranquilos, felices…

La musicoterapia, aseguran los expertos, beneficia en múltiples patologías y además no se conocen efectos nocivos hasta el momento. Asimismo, Ana Asensio manifiesta que, en deterioros cognitivos o demencias más severas como el Alzheimer, “la música es un maravilloso recurso para aportar felicidad y favorece sus recuerdos o paliar el mayor deterioro de sus funciones”. Además, en las personas con esta enfermedad, continúa la doctora en Neurociencia, “este tipo de terapias mejora su calidad de vida al retrasar la dependencia, ayudando a mantener las capacidades cognitivas y funcionales como la atención, la memoria o el lenguaje. En fases leves de la enfermedad, la música apoya la conexión con el mundo y aporta neuroquímicos placenteros en las fases más avanzadas de la enfermedad”.

Asensio asegura también que se ha comprobado científicamente que “la utilización de la música durante el envejecimiento, en la mayoría de las terapias relacionadas con la salud, ayuda a reducir el dolor, porque consigue que el cuerpo produzca una mayor cantidad de endorfinas, destacados neurotransmisores que aportan una gran sensación de bienestar”.

“Si quieres ver sonreír a la persona mayor con la que compartes tiempo… ¡Pon su música favorita!”, asegura la fundadora de Vidas en Positivo.

Fuente: EL PAÍS

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