Fue el famoso médico Galeno quien en el siglo II dejó escrito que “el envejecimiento es un proceso natural”. Desde entonces este es un axioma  unánimemente aceptado, aunque como hoy sabemos, el envejecimiento es la acumulación de otras enfermedades que van apareciendo conforme nos hacemos mayores, dolencias degenerativas, demencias, fragilidad física…

En cualquier caso, el ser humano nunca se había planteado que la vejez fuese en sí misma una enfermedad. Pero parece que siempre hay una primera vez para todo. La mismísima Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene la intención de catalogar la vejez como una enfermedad. Una propuesta que ha sido recibida con críticas por parte de asociaciones de mayores, geriatras, gerontólogos y expertos de todo el mundo.

Fueron algunos medios de comunicación, principalmente sudamericanos, los que adelantaron la noticia. Así, el brasileño Olhar titula: “La OMS puede clasificar la vejez como una enfermedad” y en el cuerpo de la información aclara que la intención del organismo dependiente de la ONU es incluir la vejez en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (CIE) el próximo mes de enero, aprovechando la undécima publicación de esta lista.

Dentro de las clasificaciones internacionales de la OMS, los estados de salud (enfermedades, trastornos, lesiones, etc.) se clasifican principalmente en la CIE-10 (abreviatura de la Clasificación Internacional de Enfermedades, Décima Revisión), que brinda un marco conceptual basado en la etiología. En consecuencia, la CIE-10 proporciona un “diagnóstico” de enfermedades, trastornos u otras condiciones de salud.

Lourdes Bermejo, vicepresidenta de gerontología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), explicó a 65Ymás que, en su opinión, considerar la vejez como una enfermedad “se trata de un cambio sustancial que no tiene nada que ver con la política y la conceptualización que venimos haciendo desde la primera Asamblea Mundial del Envejecimiento que tuvo lugar en Viena. Desde entonces toda la evolución ha ido en una misma línea y de repente esta situación nos aboca a una ruptura total a nivel de paradigma“.

“Como casi todas las organizaciones, yo estoy un poco sorprendida. La verdad es que nos gustaría tener más información y conocer el argumentario que planean dar para justificar una decisión que me parece francamente extraña“, se lamenta la doctora Bermejo.

“No quiero que pongan vejez como causa de mi muerte”

Ya se alertó de esto en el reciente II Congreso Virtual de la Sociedad Española de Geriatría y Grontología (SEGG)Alex Kalache, exdirector del Departamento de Envejecimiento y Ciclo de Vida de la OMS y Presidente del Centro Internacional de Longevidad de Brasil, llamó la atención sobre la aprobación, por parte de la OMS, de la inclusión de la vejez como causa de mortalidad o morbilidad en la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades, undécima revisión).

Encontraremos, ha declarado Kalache, que las personas mueren por vejez oficialmente, cuando no se ha diagnosticado si se trata de un problema cardiaco, o de Alzheimer o cáncer… “No quiero que pongan vejez como causa de mi muerte”. Si no se diagnostica una dolencia, explica, no se trata. “Lo que no se puede medir es invisible”, concluye.

Las reacciones a este anuncio en todo el mundo no se han hecho esperar y el diario mexicano La Jornada publica que incluir la vejez en este catálogo “reforzará la discriminación contra este sector de población y dará lugar a tratamientos terapéuticos sin bases científicas“, según advierte el Comité Latinoamericano y del Caribe de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría.

Este comité ha hecho público un comunicado en el que se señala que la OMS hará el cambio en la  undécima edición de la CIE, que, como se ha dicho, deberá publicarse en enero del próximo año. Algo que para el Comité Latinoamericano de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría abrirá la puerta a “consideraciones terapéuticas sin base científica y reforzará el modelo de discriminación por la edad, en contra de los postulados de la propia OMS y la Organización de Naciones Unidas“.

Las protestas llegan también desde el ámbito universitario. La Universidad de Chile, tras apuntar que la nueva versión (CIE-11) ya se encuentra disponible en internet y será utilizada desde enero de 2022, ha hecho público que esta decisión “nos genera una marcada sorpresa, molestia y desilusión al encontrarnos con que, bajo el código MG2A, en la sección de “síntomas generales” se ha incluido la ‘Vejez’ u ‘Old Age’ en la versión original en inglés. Nos parece un acto contradictorio y equívoco, sobre todo cuando este mismo organismo celebra la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030), a través de cuatro áreas de acción para promover una sociedad y un mundo para todas las edades, donde se ofrece a distintos organismos la oportunidad de trabajar en conjunto para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven”

Grave retroceso en términos de discriminación

“Como Red Interdisciplinaria sobre Envejecimiento, compuesta por profesionales de distintas disciplinas dedicados a las personas mayores, rechazamos tajantemente la inclusión de la vejez en el CIE-11. Del mismo modo, rechazamos el término ‘demencia senil’ por carecer de sustento científico y por su carácter discriminador. La demencias no son una consecuencia ineludible de la vejez ni exclusivas de las personas mayores. El incluir la ‘vejez’ dentro de ‘síntomas generales’ corresponde a un grave retroceso en términos de discriminación ya que considera como patología aquello que es normal y esperable de la vida“, denuncian desde la universidad chilena.

Y es que, a estas alturas, parece evidente que todos deberíamos estar de acuerdo en que la vejez es una etapa natural más y no patológica del curso de vida, como lo es la infancia o la edad adulta. Cualquier otra descripción correspondería a una discriminación por razón de edad o ‘edadismo’, que asocia a un determinado grupo de edad condiciones patológicas que no le son inherentes.

En el mismo sentido, el ya mencionado  Comité Latinoamericano y del Caribe de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría ha recordado también que la vejez “es una etapa de la vida”, por lo que incluirla en el CIE “es un error conceptual”. Además, exhorta tanto a los gobiernos nacionales como a los organismos internacionales a “realizar las acciones pertinentes para no profundizar el modelo discriminatorio por la edad y enfocarse en la Década del Envejecimiento Saludable 2020-2030 como un proyecto que debe culminar en un mundo mejor para todas las edades”.

El Comité también recuerda  que en la 69ª Asamblea Mundial de la Salud 2016 se lanzó un Plan de Acción Multisectorial, en el que se llamó a “combatir los estereotipos que definen actualmente lo que es ser ‘viejo’”. Asimismo, se indicó que terminar con la discriminación por motivos de edad “debe ser primordial en cualquier respuesta de salud pública al envejecimiento de la población”. Como parte del plan, añadió, “será fundamental desmantelar clasificaciones arbitrarias por edad, pues no tienen en cuenta la gran diversidad de capacidades a una edad determinada y pueden llevar a respuestas simplistas basadas en estereotipos sobre lo que supone tener esa edad”.

CEOMA se une a la denuncia

Por su parte CEOMA (Confederación Española de Organizaciones de Mayores) ha insistido, una vez más, en destacar que “el envejecimiento es un proceso natural en los seres vivos, ‘no una enfermedad’, frente a la intención de la OMS de incluir la vejez como enfermedad en la CIE-11, a publicarse en enero de 2022, paradójicamente en el marco de la Década (2020-2030) ‘Década del Envejecimiento Saludable'”.

En este sentido, la Junta Directiva de CEOMA se manifiesta ante esta situación y en palabras de su Presidente, el Geriatra, doctor Juan Manuel Martínez Gómez, expone que “la vejez nunca puede ser una enfermedad, sino que es la consecuencia del paso del tiempo sobre los seres vivos o la disminución de la capacidad de adaptación de los diferentes órganos y sistemas y eso hace que las edades cronológicas, biológicas y psicológicas sean diferentes en las personas mayores pero nunca una enfermedad”.

La Clasificación Internacional de Enfermedades es una guía que sirve como herramienta para diagnosticar, registrar, notificar y agrupar enfermedades y factores que influyen en la salud, así como causas externas de enfermedad o muerte. “El propósito de la CIE es permitir el registro, análisis, interpretación y comparación de los datos de mortalidad y morbilidad recopilados en diferentes países. Sirve para entender porque las personas enferman y fallecen, de estar forma evitar el sufrimiento y salvar el mayor número de vidas posibles. También es adecuada para estudios de aspectos financieros de un sistema de salud, como la facturación o la asignación de recursos. De hecho, la CIE también es utilizada por aseguradoras médicas“, apuntan desde CEOMA.

La Confederación también recuerda que desde la constitución de la OMS, el 7 de abril de 1948, es la Institución responsable de la sanidad pública, y mantiene su firme compromiso con los principios establecidos en su constitución. Entre estos principios destacan:

  • La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
  • El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social.
  • La salud de todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados.
  • Los resultados alcanzados por cada Estado en el fomento y protección de la salud son valiosos para todos.

Por todo ello, concluyen, “desde CEOMA entendemos que la intención de clasificar el envejecimiento como una enfermedad, puede ayudar a fomentar la discriminación de las personas mayores ante la sanidad pública, aseguradoras médicas y Gobierno“.

De igual manera, en la línea de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el ODS 3 Salud y Bienestar recuerdan que “es preciso garantizar el bienestar y una vida sana para las personas mayores”. Asimismo, en el ODS16 Paz, Justicia e Instituciones  Sólidas se dice que “es fundamental que las Instituciones velen por los derechos de las personas mayores, donde la voz de estos, este presente por ellos mismo y no sean representados y CEOMA, como entidad de referencia de las personas mayores se posiciona en la defensa de sus derechos e intereses“.

La OMS se defiende

En su edición de agosto de 2018, la revista médica británica The Lancet ya advertía que “los llamamientos a reconocer el envejecimiento como una enfermedad que se puede tratar son cada vez más relevantes y debatidos, a pesar de la falta de un conjunto universalmente aceptado de biomarcadores de envejecimiento e incertidumbre sobre el momento de transición a la enfermedad”.

Por su parte, Robert Jakob, responsable del equipo de clasificación de término de la OMS, asegura, según publica Olhar, que el cambio no hace de la vejez una enfermedad, sino una condición y que en la práctica se trata solo de pequeños cambios. “La confusión se produce porque el CIE se utiliza como clasificación de enfermedades”, asegura.

La etiqueta ‘vejez’ reemplaza a ‘senilidad’, utilizada en la CIE-10. La decisión fue resultado de discusiones que apuntaban a la connotación cada vez más negativa de ‘senilidad’ en los últimos 30 años”, explicó Robert Jakob.

De ser así, “en lugar de eso se habría debido anular el concepto de ‘senilidad’, eliminarlo, que era lo que habría tenido sentido. Parece que es un problema que pongan ‘vejez’ porque eso parece significar que cuando una persona es mayor y fallece, las patologías que están detrás de ese fallecimiento van a quedar ocultas, no se van a investigar, no se van a diagnosticar, no se van a tratar… Si alguien tiene un cáncer terminal, muere de cáncer no de viejo. Otra cosa es que el cáncer tenga un estado prevalente y de mayor morbilidad en una persona mayor. Pero la causa del fallecimiento no será la vejez sino el cáncer“, denuncia la doctora Bermejo.

Los expertos también critican que la medida pueda llevar a error en el diagnóstico de muerte en las personas mayores, puesto que si la mayoría de las muertes de personas mayores de 60 años se clasifican como vejez, esto puede causar problemas en la recopilación de los datos.

¿Hacia dónde va el barco?

“Esta conceptualización, personalmente, me sorprende. Todos los esfuerzos van encaminados a hacer entender que la vejez es simplemente una etapa más de la vida en la que tratamos de buscar la etiología de las enfermedades para poder tratar a los mayores con los cuidados que merecen, sin etiquetajes previos”, explica Lourdes Bermejo para quien “el envejecimiento es un concepto mundial y en los países de nuestro entorno tenemos un desarrollo unitario de la geriatría. Pero pensemos en la cantidad de países en que este concepto se va a entender y aplicar de otra manera, diciendo que como una persona ya es mayor puede ser que tenga un montón de patologías y por tanto no es necesario responsabilizarse de la salud de esa persona. Esto es lo que a mí, personalmente, me da mucho miedo“.

La doctora Bermejo nos confiesa  que, como gerontóloga, le preocupa enormemente que “si ya somos edadistas, viejistas y ponemos la etiqueta de mayor para con eso no ver las capacidades, los derechos o las enfermedades del otro, que sucede ahora con el cambio de rumbo de un organismo del que siempre hemos bebido la mejor inspiración“.

La especialista también nos advierte que “no olvidemos que la visión de la evolución de una sociedad, tanto a nivel individual como a nivel de políticas públicas en relación al envejecimiento, la ha aportado a nivel mundial la OMS. Hasta que no hubo un organismo internacional que guiase la política gerontológica a nivel mundial, la OMS, no se implantaron medidas gerontológicas”.

Y recurre a un símil bastante claro para explicarlo. “Para mí la implantación de políticas de envejecimiento a nivel mundial es como pilotar un barco muy grande y querer cambiar el rumbo. Evidentemente sería necesaria una maniobra larga que durara muchísimo porque hasta que no cambies del todo la proa del barco no ha cambiado el barco. Y en realidad, que un organismo como la OMS pegue un bandazo tan violento, cambie de repente su paradigma mental y la conceptualización que hace, es gravísimo porque va a poner en riesgo muchísimas políticas públicas”.

“En los países donde no existen esas políticas, donde aún no han empezado a hacerlas, no van a saber hacia dónde tienen que poner la proa del barco. Esto va en contra de lo que la propia OMS ha dicho desde siempre. Y además, estamos en pandemia. Pensemos que no en todas partes la situación epidemiológica evoluciona como en Europa o Estados Unidos, hay países en los que además existe una galopante situación de pobreza y hambre“, recuerda Lourdes Berbejo.

La gerontóloga también apunta a que “este viraje de criterio va a afectar a una sociedad mundial empobrecida y coloca esta nueva etiqueta que hace que las políticas gerontológicas que, con mucho esfuerzo, pudieran estar bien orientadas en estos países pobres, de pronto se encuentran con que les quitan el norte. Esto me parece gravísimo para los países desarrollados a los que nos trastoca que se nos vaya el referente de la OMS y la ONU. Nos deja, descabezados, sin paradigma y sin el criterio que aporta fortaleza y visión mundial. Pero en los países en desarrollo donde ni siquiera hay servicios para unos mayores que están muchísimo peor, no quiero ni pensar lo que este cambio de rumbo va a suponer para los ciudadanos“.

 

Fuente:
Artículo de Antonio Castillejo,
publicado en 65ymas.com

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