Una máxima de Hipócrates alentaba a que el alimento fuera considerado como la primera medicina de las personas. Tal vez con un objetivo igualmente saludable, desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia, situado en 11 entre 53 y 54, se elaboró una guía destinada a los adultos mayores para que refuercen su sistema inmunitario.

Se precisó que la nutrición de la persona adulta mayor debe contemplar: cantidad y calidad de alimentos, macronutrientes en proporción a las necesidades fisiológicas y/o patológicas, vitaminas y minerales suficientes, un número equilibrado de comidas diarias y un aporte satisfactorio de líquidos. Se explicó que reforzar el sistema inmunitario, sumado a las medidas de prevención que ya se conocen, también permite enfrentar la segunda ola de la pandemia Covid-19.

“Es fundamental trabajar en una buena alimentación en todos los ciclos de vida, y cobra aún más importancia a medida que incrementa la edad de la persona adulta mayor, ya que cumple una función no sólo fisiológica, sino psicológica, emocional y social”, explicó a El DIA Regina Traverso, licenciada en nutrición (MP 330), por el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

Aunque se resaltó que por sí sola, una buena alimentación durante el envejecimiento no previene ni cura la enfermedad, proporciona los mecanismos para que el organismo responda ante una posible infección.

La depresión y el aislamiento social fueron considerados dos factores que pueden conducir a que las personas dejen de comer y lleguen a la desnutrición, un padecimiento que se debe evitar para que no sean vulnerables a las infecciones y a sufrir accidentes domésticos.

Se destacó que es importante que los adultos mayores mantengan la masa muscular con un adecuado consumo alimentario y que realicen ejercicios, siempre que sea posible. Otro de los problemas más frecuentes es la pérdida de piezas dentarias, que dificulta la correcta digestión de los alimentos, por lo que se recomienda moler la comida o realizar preparaciones blandas.

 

 

“Es necesario estar conscientes de que va a disminuir el sentido del gusto, lo que hace necesario una presentación vistosa de los platos, la utilización de especies y saborizantes naturales para realzar el sabor de las comidas”, puntualizaron desde el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

Mantener niveles adecuados de vitamina “D” en las personas adultas mayores es beneficioso en la prevención de las infecciones respiratorias agudas. Se recomendó la exposición a luz solar de unos 10 a 15 minutos al menos tres veces por semana. También se sugirió comer lácteos y huevos, fuente de vitaminas D.

Para el adulto mayor que reside solo en su hogar es sumamente importante establecer una red de contención para ayudarlo a realizar las compras, a cocinar, o llevarles sus alimentos ya preparados, y a asegurarse que realice una alimentación e hidratación satisfactoria de unos ocho vasos de agua por día. Además, la recomendación es abastecerse de alimentos ricos en nutrientes y que no sean perecederos para tener reserva.

Entre las claves para la dieta se recomendó: Mantenerse bien hidratados, ingerir al menos 1.8 litros diarios de agua. Una buena fuente de hidratación es la leche, los jugos de frutas naturales, los caldos y esencialmente el agua. Comer frutas y verduras: que sean frescas y de temporada: crudas, hervidas o asadas siempre mejor que fritas; comer cereales y legumbres: es preferible el cereal de grano entero (integral), excluyendo las opciones refinadas, procesadas o azucaradas. Por su parte las legumbres son el complemento perfecto de verduras y hortalizas.

También consumir lácteos bajos en grasa: El gasto calórico se reduce en época de confinamiento y, por lo tanto, también debe hacerlo la ingesta de calorías. Se debe optar por las alternativas descremadas y naturales (sin azúcares añadidos).

Los alimentos de origen animal deben estar presentes en la dieta siempre, pero con algunas restricciones. Hay que evitar las carnes grasas, los embutidos y los fiambres. La carne blanca -pollo o pescados-, se deberían cocinar preferiblemente a la plancha, al horno, guisadas o al vapor para conservar mejor sus nutrientes y evitar que se dispare la ingesta de calorías.

El aceite, semillas y frutos secos implican un importante aporte calórico en la dieta, pero son una estupenda fuente de minerales, vitaminas y antioxidantes. Hay que consumirlos con moderación y siempre en crudo. Ni fritos, ni salados, ni azucarados.

 

Fuente:
EL DIA

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